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Con la llegada del calor, pocas recetas apetecen más que un buen salmorejo casero. Fresco, cremoso y muy fácil de preparar, este clásico de la gastronomía andaluza se ha convertido en uno de los platos estrella del verano.

Aunque a simple vista pueda parecer una elaboración muy sencilla, conseguir una textura sedosa y un sabor muy equilibrado depende de respetar las proporciones de cada ingrediente.

Los cocineros de Masterchef coinciden en que el secreto no está únicamente en utilizar tomates de buena calidad. También es fundamental incorporar la cantidad adecuada de pan duro, que aporta cuerpo y cremosidad, y rematar la receta con los ingredientes tradicionales que lo convierten en un plato completo.

Un plato de salmorejo iStock iStock

Si quieres un resultado totalmente de chef solo necesitarás seguir los siguientes pasos que dictaminan los chefs y jueces del programa de televisión.

Ingredientes

  • 750 g de tomates maduros
  • 90 g de pan duro
  • 3 huevos
  • 1 diente de ajo
  • Vinagre de vino
  • 50 g Aove
  • Sal
  • Jamón ibérico

Paso 1

Prepara los ingredientes para elaborar el salmorejo

Paso 2

Pon a cocer los huevos en una olla con agua, sal y vinagre

Paso 3

Enciende el fuego al máximo y tapa la olla. Déjalo hasta que empiece a hervir

Paso 4

Lava los tomates, córtalos por la mitad y échalos en una jarra alta

Paso 5

Cuando el agua hierva, destapa la olla y déjalos cocer durante 10 minutos

Paso 6

Pela el ajo, trocéalo y añádelo al tomate

Paso 7

Cuando los huevos estén cocidos, sácalos de la olla y ponlos bajo un chorro de agua fría. Así se pelarán sin dificultad

Paso 8

Tritura con la batidora hasta obtener un puré de tomate. Seguidamente corta el pan en trozos, añádelo a la jarra y echa un chorro generoso de vinagre

Paso 9

Tritura todo con la batidora e incorpora el aceite. Añade la sal al gusto y tritura hasta que todo esté integrado

Paso 10

Utiliza un chino o colador para retirar las pipas o cualquier resto de piel

Paso 11

Pela los huevos, córtalos por la mitad y trocéalos

Paso 12

Añade tus lonchas de jamón y a disfrutar

Una buena recomendación que debes tener en cuenta es que los tomates deben estar muy maduros, preferiblemente de temporada, ya que son los que aportan un sabor más intenso y un color mucho más vivo.

El pan duro también es muy importante, ya que absorbe parte del líquido del tomate y proporciona esa consistencia espesa y aterciopelada tan característica del salmorejo.

Salmorejo cordobés. iStock

Uno de los secretos para obtener una textura extremadamente fina consiste en triturar los ingredientes durante varios minutos, hasta que desaparezcan por completo los restos de piel o semillas de tomate. Si se desea un acabado todavía más delicado, puede pasarse la mezcla por un colador fino antes de refrigerarla.

La receta alcanza la perfección cuando se añade huevo y jamón. Los huevos aportan suavidad, proteínas y un contraste de textura muy agradable, mientras que el jamón introduce un punto salado que realza el sabor como en la presentación.

Otro aspecto importante es el tiempo de reposo. Aunque pueda consumirse recién preparado, se recomienda dejar el salmorejo al menos dos horas en el frigorífico antes de llevarlo a la mesa.

Durante ese tiempo los sabores se integran mucho mejor y la textura se vuelve todavía más cremosa, haciendo que cada cucharada resulte todavía más agradable.

Imagen de archivo de salmorejo, un plato típico de Córdoba. Cedida

Una de las grandes ventajas de esta receta es que puede prepararse con antelación e incluso conservarse durante un par de días en la nevera, por lo que se convierte en una opción perfecta para tener siempre listo durante los meses de verano.

Además, admite pequeñas variaciones, como sustituir el jamón por atún o acompañarlo con verduras picadas, aunque la versión clásica sigue siendo la favorita de la mayoría.