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Hay postres tradicionales que, por mucho que pasen los años, siguen ocupando un lugar privilegiado en cualquier mesa. Son recetas sencillas, elaboradas con ingredientes básicos y capaces de despertar recuerdos de la infancia con solo probar un bocado.

Entre ellas destaca la quesada, uno de los dulces más emblemáticos del norte de España, famoso por su textura cremosa y su inconfundible aroma a canela y limón.

Aunque su nombre puede llevar a confusión, la versión que prepara Eva Arguiñano demuestra que no siempre hace falta queso para conseguir una quesada deliciosa.

Quesada de Cantabria. Imagen cedida

La cocinera apuesta por una receta muy fácil de elaborar en casa en la que el protagonismo recae sobre ingredientes que casi siempre tenemos en la despensa.

Entre sus ingredientes, la chef utiliza 500 mililitros de leche, a los que añade un yogur natural encargado de aportar cremosidad y un ligero toque ácido.

Entre otros ingredientes, la mezcla se completa con huevos, harina, azúcar, mantequilla y media cucharada de canela, una especia imprescindible que proporciona el aroma característico de este postre tradicional.

La quesada de Eva Arguiñano

  • Huevos
  • Azúcar
  • Yogur
  • Mantequilla
  • Leche
  • Zumo de limón
  • Limón
  • Harina tamizada
  • Mantequilla y harina para el molde
  • Canela
  • Moras, frambuesas o menta.

Paso 1

En un bol coloca los huevos y bátelos.

Paso 2

Añade el azúcar y la mantequilla fundida y bátelo.

Paso 3

Agrega el limón, la ralladura de limón, la leche y el zumo de limón.

Paso 4

Remueve hasta que todos los ingredientes queden perfectamente integrados.

Paso 5

Tamiza la harina y añádela al bol. Sigue removiendo hasta que quede una masa ligera.

Paso 6

Unta el molde con mantequilla fundida y espolvoréalo con un poco de harina.

Paso 7

Vierte la mezcla al molde y mezcla 1,5 cucharas de azúcar con la media de canela y espolvorea la crema.

Paso 8

Hornea a 180º durante 30-40 minutos.

Paso 9

Retira del horno, deja que se temple y desmóldala.

Paso 10

Sirve y adorna con los frutos rojos y una hojita de menta.

Uno de los secretos de Eva Arguiñano es aromatizar también la masa con ralladura de limón, consiguiendo un equilibrio perfecto entre el dulzor y el espesor cítrico.

Después solo queda hornear la mezcla lentamente hasta que el centro quede cuajado, pero todavía ligeramente cremoso.

El resultado es un postre muy jugoso, con una superficie ligeramente dorada y un interior suave que recuerda a los dulces caseros de toda la vida. Puede servirse templado o frío, aunque muchas personas prefieren dejarlo reposar unas horas en el frigorífico para que gane consistencia y se intensifiquen los sabores.

La quesada es una receta perfecta para cualquier época del año, ya sea como postre después de una comida familiar, para acompañar el café de la tarde o incluso como desayuno.

Quesada pasiega casera.

Además, al elaborarse con ingredientes tan comunes, resulta económica y muy sencilla incluso para quienes no tienen experiencia en repostería.

Como recomendación, la chef aconseja que cuando se vaya a rallar el limón, nos aseguremos de que esté completamente limpio. Por otro lado, solo hay que rallar el limón superficialmente, de manera que no se llegue a tocar las partes blancas.

Con esta propuesta, Eva Arguiñano vuelve a demostrar que las mejores recetas no necesitan grandes complicaciones. Basta una buena materia prima, respetar los tiempos de cocción y confiar en elaboraciones tradicionales que nunca pasan de moda y que siguen conquistando generación tras generación.