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El arroz es uno de esos alimentos que parece sencillo, pero que esconde una enorme complejidad culinaria. Presente en cocinas de todo el mundo, desde las paellas valencianas hasta los risottos italianos o los arroces asiáticos, su versatilidad lo convierte en un ingrediente imprescindible en millones de hogares.
Sin embargo, lograr un arroz perfecto no depende únicamente del tiempo de cocción. La elección de la variedad, la proporción de líquido, la temperatura y el repaso final son factores que marcan la diferencia entre un plato corriente y uno memorable.
Aunque a menudo se considere una elaboración básica, el arroz en realidad es una de las preparaciones más técnicas de la cocina. Dominarlo requiere práctica, observación y entender que cada tipo de arroz tiene sus propias necesidades.
En este artículo, de la mano del chef Jordi Cruz, te enseñaremos a elaborar un arroz redondo dirigido a guarniciones, salteados o como base de cualquier plato.
Ingredientes
Ingredientes para un arroz redondo
- 500 gramos de arroz redondo
- 600ml de agua
- 5g de sal
Paso 1
En un bol ponemos el arroz y llenamos el recipiente de agua
Paso 2
Lavamos el arroz de dos a tres veces hasta que nos quede el agua lo más limpia posible
Paso 3
Lo colamos en una cazuela y añadimos 600 ml de agua y 5 g de sal
Paso 4
Reparte la sal, tapa y cocina 4 minutos a fuego fuerte
Paso 5
Transcurridos los 4 minutos, baja el fuego al mínimo y mantén la cocción 10 minutos
Paso 6
Apaga el fuego y deja reposar 5 minutos más sin destapar
Paso 7
Solo al final retira la tapa
Con estos pasos obtendrás un grano suelto, limpio y en su punto exacto, listo para guarniciones, salteados o como base de cualquier plato.
Gran variedad
Arroz blanco
No todos los arroces se comportan igual en la cocina. No es lo mismo un bomba que un jazmín, ni un arborio que un basmati.
Cada variedad tiene su propia lógica: absorbe distinta cantidad de caldo, libera más o menos almidón, resiste mejor la cocción o se pasa en cuestión de segundos. Y todo eso cambia por completo la textura, el sabor y el resultado final.
Si buscas un arroz suelto y aromático, uno meloso que abrace el caldo o un grano firme capaz de aguantar un buen sofrito sin romperse, necesitas entender qué hace especial a cada tipo. Porque el arroz no es un simple acompañante: es la estructura que sostiene el plato entero.
"Cuando eliges bien, el arroz te lo pone fácil. Cuando no… el plato se desmorona", afirma Cruz en sus redes sociales.
Guía rápida para no fallar
Guarniciones y platos sueltos → variedades índica como basmati, largo, bahía o senia. Granos más alargados, menos pegajosos y con buena separación tras la cocción.
Paellas y arroces secos → bomba o albufera. Absorben mucho sabor sin abrirse y mantienen la textura incluso con cocciones exigentes.
Paella valenciana deshuesada.
Caldosos y risottos → arborio, carnaroli o vialonenano. Liberan almidón de forma progresiva, aportando esa cremosidad natural sin necesidad de añadir nata.
Sushi → variedades japónicas, ya sean cultivadas en España o de origen japonés. Grano corto, alto contenido en almidón y la pegajosidad justa para moldearlo sin que se deshaga.
