Pablo Alborán es uno de los artistas más influyentes de la música española contemporánea. Desde que irrumpió en 2010, el malagueño ha construido una sólida trayectoria de más de 15 años marcada por el éxito, la versatilidad y una conexión muy especial con el público.
Sus canciones han acompañado a varias generaciones y, aunque las baladas han sido su sello, a lo largo de su carrera ha explorado prácticamente todos los géneros, desde la bachata hasta el reguetón.
Con una de las legiones de fans más fieles del panorama musical, el cantante comparte a menudo pinceladas de su vida personal en redes sociales. Entre ellas, su refugio más preciado: su casa en Madrid, el lugar donde encuentra calma tras el ritmo frenético de los escenarios.
Imagen personal de Pablo Alborán.
Su hogar, un chalé unifamiliar situado en Boadilla del Monte, refleja precisamente ese equilibrio entre tranquilidad y confort. Minimalista, luminoso y lleno de paz, el espacio está diseñado para ser un auténtico santuario personal.
En esta exclusiva zona residencial, donde el precio medio de la vivienda oscila entre los 3.500 y los 5.200 euros por metro cuadrado, la propiedad del artista alcanza un valor aproximado de dos millones de euros.
Pablo Alborán, en un 'story' de Instagram.
La vivienda destaca por sus grandes cristaleras, texturas suaves y una decoración dominada por tonos tierra, blancos y negros. La luz natural inunda cada estancia, reforzando la sensación de calma que define toda la casa.
No es casualidad: el interiorismo ha corrido en gran parte a cargo de su hermana Casilda, responsable del estudio Mandala, lo que explica la coherencia estética y el cuidado por cada detalle.
Uno de los espacios más especiales es su estudio de grabación, donde cuelgan las certificaciones de sus discos de oro, sus guitarras y un piano de cola. Allí también hay una zona de descanso con sofás cómodos, el rincón favorito de su perro Terral.
El estudio incluye además un pequeño espacio diseñado por su hermana, con un sillón en tonos crudos y una gran obra de arte abstracto en beige y negro.
El sótano alberga un billar y una amplia zona de ensayos donde el cantante prepara su próxima gira internacional, que recorrerá más de 20 países. Un espacio que le permite trabajar desde casa sin necesidad de alquilar salas externas.
El exterior mantiene la misma filosofía de bienestar. La finca, rodeada por una cerca natural, cuenta con piscina, tumbonas, un amplio jardín con abundante vegetación y una zona chill out con sofás, sillón colgante y hamaca. También dispone de una gran mesa para comidas al aire libre durante el verano.
Un comedor a medida y lleno de naturaleza
En el interior, el salón combina arte, esculturas y mobiliario contemporáneo, con una chimenea de piedra blanca bajo la televisión empotrada.
El comedor, diseñado a medida, se organiza en torno a una mesa de nogal acompañada de sillas tapizadas en tonos neutros y lámparas minimalistas de luz cálida.
Un mural tropical en tonos sepia y verdes apagados preside el espacio, reforzado por plantas de gran tamaño que aportan frescura.
La cocina, luminosa y funcional, cuenta con vitrinas acristaladas, muebles blancos y cocina de fuego tradicional, reflejo de otra de sus grandes pasiones: cocinar y disfrutar de la gastronomía.
El chalé también dispone de un amplio vestidor con zona específica para sus gorras y un gran espejo.
Más allá del diseño y el lujo, la casa representa el auténtico refugio del artista. Su plan favorito, según ha confesado en varias ocasiones, es sencillo: pedir sushi los viernes y disfrutarlo en casa. Un ritual íntimo que resume el verdadero significado de su hogar: silencio, descanso y equilibrio.
