Nadie sale ileso de un cáncer, pero algunos deciden volver con más fuerza... y con una disciplina férrea.
En el caso de Julia Otero (66 años), la enfermedad no solo le cambió la vida, también le cambió la agenda, la nevera y hasta la manera de caminar por la calle.
Hoy, la periodista se levanta a las cinco de la mañana, mide lo que come al milímetro y convierte cada paseo en una inversión en salud.
"Me levanto a las cinco de la mañana y hacemos el programa desde las ocho hasta las doce. Me costó bastante convencer a mis directores porque ya tenemos una edad", bromeó en Late Xou.
Desde que superó su cáncer de colon, se toma su salud casi como un trabajo a tiempo completo: revisiones, horarios firmes, caminatas diarias y una alimentación muy pensada.
"Hay que mimar el sistema inmunológico, comer bien, respetar las horas de descanso y sueño", resume.
Le extirparon unos 40 centímetros de intestino y eso lo condiciona todo. Ahora come despacio y poco. "Tengo que tener cuidado con las cantidades que ingiero para que la digestión sea lenta, nunca rápida".
La periodista, que durante décadas encadenó días eternos de radio y televisión, admite que sigue trabajando mucho, pero con una alerta encendida.
"Estoy haciendo todo lo que juré que no haría, trabajando más que antes de que me diagnosticaran. Días eternos, cosa que tampoco conviene a mi salud", reconoce.
Organiza sus jornadas para poder cenar temprano y evitar trasnochar si no es estrictamente necesario: "Intento cenar temprano y cenar fibra. Tomar la proteína adecuada, los hidratos adecuados, la vitamina".
Su otra gran medicina es caminar. Su oncólogo le insistió en la importancia del ejercicio moderado y ella se lo tomó al pie de la letra. Camina a diario, suma kilómetros siempre que puede y lo integra como una cita de su agenda.
La rutina de Julia Otero
"Mi oncólogo me manda a paseo y soy obediente. Cada día 6, 7 u 8 kms. Así se estimula la producción de unos seres muy simpáticos llamados neutrófilos", explicó en sus redes sociales.
Una de las grandes debilidades de la periodista es volver a Monforte, su casa gallega. Allí, ha plantado higueras, manzanos, membrillos, cerezos, perales, castaños y robles, y le gusta ver cómo crece todo alrededor.
Es un entorno muy sencillo, pero para ella tiene algo de refugio: naturaleza, silencio relativo y la sensación de estar "en su sitio".
En lo cultural, le gusta leer ensayo y novela histórica y escuchar música que le acompaña desde joven.
Ha contado que le encanta el pop de finales de los setenta, grupos como America, Supertamp o Simon & Garfunkel, y que su canción fetiche es My way en la versión de Nina Simone.
Los animales son otro de sus puntos débiles. Tras la muerte de su perra Lúa, ahora la acompaña su perrita Frida, con la que pasea y comparte buena parte de su tiempo libre.
