Publicada

Llama Inn se ha consolidado como uno de los grandes referentes de la cocina peruana contemporánea en Madrid, un espacio que trasciende la etiqueta de restaurante para convertirse en un punto de encuentro cultural.

Ubicado en el barrio de Justicia, el proyecto captura la esencia de la gastronomía peruana desde una mirada actual, donde tradición y evolución dialogan en cada plato. Aquí, el producto, el sabor y la identidad se sitúan en el centro de una propuesta que conecta con una ciudad cada vez más abierta y cosmopolita.

La experiencia se articula en dos espacios complementarios: el restaurante, donde la cocina se expresa con mayor profundidad técnica y narrativa, y Bar Llama, una versión más desenfadada que invita a compartir snacks, cócteles y vinos en un ambiente vibrante.

Llama Inn

Este equilibrio entre sofisticación y cercanía también se refleja en el diseño, que combina guiños neoyorquinos y europeos con una evocación constante de Perú, generando una atmósfera dinámica y envolvente.

En esta línea de apertura cultural, el proyecto sigue evolucionando con iniciativas como Llama Ritual, su nueva cita mensual que tendrá lugar cada tercer martes. Música en vinilo, coctelería de autor y una comunidad afín se dan cita en Bar Llama para explorar sonidos y sabores en un formato más lúdico.

La propuesta refuerza la identidad del espacio como algo vivo, en constante movimiento, donde la gastronomía convive con la música y la cultura contemporánea.

Bar Llama

Al frente de la cocina está Luis “Lucho” Cornejo, chef nacido en Piura que, tras un breve paréntesis fuera de la casa, regresa a Llama Inn para conducir una propuesta en plena ebullición.

Lucho encontró su vocación desde muy joven. A los 16 años se trasladó a Lima para formarse y comenzó un recorrido que lo llevaría a algunas de las cocinas más influyentes de la gastronomía peruana.

Su paso por La Mar y Astrid & Gastón marcó su manera de entender la cocina, combinando disciplina, técnica y una profunda conexión con el producto.

Su trayectoria internacional incluye posiciones clave como Senior Sous-Chef en Yakumanka en Barcelona, Head Chef en Terrat dentro del grupo Mandarin Oriental y su paso por El GoXO de Dabiz Muñoz. Esta experiencia le ha permitido construir una mirada propia, donde la cocina peruana se expresa con libertad, sin perder su raíz. Hoy, en Llama Inn, vuelca todo ese aprendizaje en una propuesta que habla de origen, pero también de evolución.

Cocina de Llama Inn

La selección líquida del chef

Para Cornejo, el vino es una extensión natural de esa narrativa culinaria. Su elección lo deja claro: “Lo destacaría en esta lista, creo que acompaña muy bien el tipo de cocina que hacemos”.

Se refiere a Arnot-Roberts Trousseau North Coast (56,60 euros), un vino californiano que encaja con la energía de su cocina: ligero, vibrante y con una acidez que dialoga con platos intensos en matices y especias.

Elaborado a partir de una variedad de origen jurásico poco habitual en California, Arnot-Roberts Trousseau North Coast destaca por su perfil fresco, notas de frutas rojas, especias y una textura delicada que huye de la sobremaduración.

Arnot-Roberts Trousseau North Coast

Es un vino que funciona especialmente bien con la cocina peruana contemporánea por su capacidad de acompañar sin imponerse, respetando la complejidad de los platos y aportando dinamismo al conjunto.

Junto a esta referencia, Cornejo menciona otros vinos que amplían ese diálogo entre cocina y bodega. RD Tacuil Malbec Cabernet 2017 de Raúl “Yeye” Dávalos, aunque fuera de carta, representa una expresión más profunda y estructurada, con identidad andina y carácter, ideal para platos más intensos.

En blancos, el Chardonnay de Domaine Jean-Marc Pillot, en Montrachet, aporta elegancia y precisión, con una textura envolvente que encaja con elaboraciones más grasas o complejas; mientras que el Pinot Noir de Schloss Gobelsburg ofrece una lectura más sutil y equilibrada, perfecta para acompañar la versatilidad de la propuesta.

En conjunto, la selección refleja una forma de entender el vino alineada con la filosofía de Llama Inn: etiquetas con personalidad, capaces de acompañar sin eclipsar y de enriquecer una experiencia donde todo —desde el plato hasta la copa— forma parte de un mismo relato.