Originaria del País Vasco, con maletas llenas de experiencias entre España, China y Sudamérica, Amaia Soto lleva más de 15 años fusionando marketing, comunicación y una pasión desbordante por el storytelling del vino.
Titulada WSET Level 4 y formadora de vinos de Jerez, desde The Way We Wine Now ofrece servicios globales de branding y contenidos que unen a amantes del vino y bodegas.
Su web y su Instagram (@thewaywewinenow), con más de 40.000 seguidores cautivados, son un hervidero de inspiración sin pretensiones, donde el vino se disfruta sin filtros.
De Guangzhou a Barcelona en plena pandemia
“Llevo dos sombreros”, explica Amaia: “consultora en estrategia y branding para bodegas por un lado, y creadora de contenido por otro”. Esa dualidad explica cómo nació The Way We Wine Now.
“Oficialmente surge durante la pandemia: dos meses y medio encerrada sola en casa me dieron tiempo para replantearme la vida”, recuerda. “Estaba satisfecha con mi trabajo, pero sentía que podía aportar más y decidí hacerme freelance para participar en más proyectos y dar voz a más bodegas”.
Años antes, viviendo en Guangzhou, China, Amaia empezaba a compartir cada vez más fotos en Instagram y Wechat de los vinos que cataba como estudiante del WSET. “Finalmente decidí que mis redes fueran sólo sobre vino, así que rebauticé mi cuenta inspirándome en una novela, “The Way We Live Now”, cambiando live por wine”. Era un nombre difícil y poco práctico, reconoce, “pero no imaginé que acabaría siendo el nombre de mi empresa años después”.
Amaia Soto
La experiencia china fue reveladora para Soto: “Explicar vinos a un público sin referentes culturales como los nuestros me enseñó a huir de tecnicismos y prejuicios”, asegura.
“Muchas palabras que aquí damos por obvias no significan nada en otras culturas”. Ese aprendizaje le acompañó de vuelta. Empezó a hablar con bodegas sobre un lenguaje más cercano, y ella misma lo aplicó a sus redes: “Pasé de fotos de botellas a vídeos. Así, a caballo entre marketing y creación, el proyecto se ha consolidado”.
Un premio con nombre de mujer y de pionera
“Recibir el Premio Isabel Mijares es un hito, por lo que significa y por el nombre que lleva”, confiesa Amaia. Isabel Mijares abrió muchas puertas para mujeres en el vino, y ser reconocida en Comunicación/Divulgación en la segunda edición de estos galardones de Mujeres del Vino supone “un honor y una responsabilidad” para Soto.
Estos premios, otorgados durante la Barcelona Wine Week (BWW), rinden homenaje a su trayectoria y visibilizan el talento femenino que transforma el sector. “Que mi nombre aparezca entre las premiadas confirma que las voces femeninas somos cada vez más visibles y que hay diversidad de miradas enriqueciendo la conversación”, advierte.
Dicho esto, la comunicadora aspira a más: “Espero que pronto no hagan falta premios especiales para mujeres. Quiero que me reconozcan por mi labor en comunicación vitivinícola, no por mi género”.
Y a otras que quieran destacar en el sector, les aconseja: “No intenten parecerse a nadie. Lo importante es descubrir qué te emociona del vino y, desde ahí, construir tu propia voz. La técnica se aprende; la mirada propia, si no se cultiva, se pierde”.
Romper inercias sin simplificar
Para Amaia, la comunicación digital es clave para desmitificar el vino. “Se han multiplicado las voces, los formatos y los puntos de entrada. Ya no es un monólogo desde arriba: el valor de lo digital está en ayudar a orientarse en un ecosistema saturado, sin añadir más ruido”.
Amaia Soto
Un buen contenido, dice, “no convierte el vino en un examen ni hace sentir pequeño al consumidor; da contexto, crea un marco y permite que cada persona vaya construyendo su propio criterio”.
Cuando la comunicación es cercana, coherente y honesta, Amaia Soto cree que “el vino deja de percibirse como algo elitista o complejo y vuelve a conectar con lo emocional, con la identidad y con el disfrute”.
En redes, su fórmula es clara: “Equilibro autenticidad y gancho traduciendo complejidad sin perder profundidad: muestro origen e historia con analogías sencillas y emoción genuina. El gancho está en la honestidad; si una historia me inspira a mí, conectará con otros”.
Desde sus perfiles, la experta alterna lo didáctico con lo personal, pero lo hace de tú a tú: “Hablo a winelovers curiosos con base, no al público joven masivo”. Su meta es romper inercias del sector, “que a veces comunica para sí mismo, sin caer en simplificaciones vacías ni apologías al alcoholismo”.
Marketing auténtico para winelovers exigentes
En marketing, con The Way We Wine Now, Amaia empieza por lo esencial: “Primero entendemos a quién va el vino: no todos deben hablar a jóvenes, que consumen menos alcohol, valoran sostenibilidad real, lo experiencial y detectan discursos vacíos”.
Su estrategia no es divulgar por divulgar, sino articular identidad: relato claro, valores definidos y productos coherentes: “Diseñamos contenidos y experiencias transparentes que respiran en cada punto de contacto, desde etiquetas hasta mensajes”.
Todo parte de su esencia: “Mi curiosidad innata y respeto por quienes sacan adelante proyectos vitivinícolas en condiciones complejas mueven todo. Mi fondo en humanidades ve el vino como cultura, el marketing como negocio global, y experiencias en Colombia o China me enseñaron a desaprender códigos”, defiende. Por otro lado, sus años en bodega dan realismo sobre márgenes y mercados.
Retos y tendencias para 2026
Pero sostener The Way We Wine Now no es fácil en un mundo sobresaturado de información. “El mayor reto es mantener una voz propia como consultora estratégica en un ecosistema fragmentado. Comunicar cercana pero profesionalmente implica ir despacio, asumir menos alcance masivo y explicar que no soy influencer, que mi divulgación pide tiempo, criterio y responsabilidad”. La credibilidad, resume, “se construye con coherencia y paciencia”.
Amaia Soto
Amaia Soto mira al futuro con optimismo: “Para 2026 veo dos tendencias: la IA como apoyo para ordenar información, contextualizar y personalizar –no para sustituir el criterio–, y divulgación segmentada por comunidades específicas, menos generalista y más relevante”.
Por una España sin complejos
En lo que respecta a la divulgación del vino español, Amaia Soto echa en falta un relato paraguas sólido. Su receta: “Definir pilares comunes como sostenibilidad real, diversidad de paisajes, innovación y tradición; un lenguaje emocional de personas y territorios; colaboración entre instituciones, periodistas y bodegas; y apostar por educación y enoturismo para vivir el vino”.
“No nos dé miedo inspirarnos en Chile, Italia o Austria, que construyen relatos de país sin complejos”. Y remata con algo que respecta a internet: “Lo digital permite hablar de vino desde códigos más cercanos y en formatos que encajan mejor con la manera en la que hoy se consume contenido. No se trata tanto de enseñar o imponer un discurso, sino de acompañar: ayudar a orientarse sin dar lecciones ni generar barreras”.
Más que una cuestión estrictamente de edad, Amaia lo ve como una cuestión de códigos culturales. “Hay gente joven muy técnica y personas mayores que solo quieren disfrutar sin complicaciones”, señala. Para ella, lo que cambia de forma clara son los lenguajes, los formatos y también la paciencia: “Cada vez hay menos disposición a aguantar discursos que no conectan ni emocional ni culturalmente con quien está al otro lado”.
Cocinillas: ¿Hacia dónde se dirige ahora The Wine We Wine Now?
Amaia Soto: “Estoy pensando en desarrollar nuevos formatos formativos. Me he certificado como coach para ofrecer acompañamiento a personas, no sólo al proyecto, y eso es algo en lo que quizá me centre más a partir de ahora”.
Mucha suerte, Amaia.
