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En Mondoñedo, basta con acercarse a las calles empedradas del casco antiguo a primera hora de la mañana para que el olfato sea el primero de los sentidos en caer rendido a sus encantos.

Almendra tostada, cabello de ángel y el olor a hojaldre caramelizado recién salido de alguno de sus hornos dan una bienvenida que ninguna oficina de turismo podría mejorar.

Estamos en una de las antiguas siete capitales del Reino de Galicia, una villa de la provincia de Lugo donde el tiempo parece haberse quedado atrapado en la brétema -esa niebla baja y espesa que los gallegos defendemos con orgullo- y donde el viajero descubre que los mejores bocados se saborean sin prisas.

Porque Mondoñedo es, ante todo, un destino de slow travel. Aquí no hay aglomeraciones, ni prisas, ni colas. Solo un Conjunto Histórico-Artístico declarado en 1985, un puñado de monumentos extraordinarios y una gastronomía que ha dado nombre a la comarca.

La "Catedral arrodillada" del siglo XIII

Todo en Mondoñedo gira en torno a su Catedral Basílica de la Asunción, el monumento que preside la plaza principal y que los locales llaman con cariño la "Catedral arrodillada".

El curioso apodo hace referencia a su singular arquitectura. A diferencia de la verticalidad habitual de los templos medievales, esta catedral sorprende por sus proporciones bajas y armoniosas, casi humildes, con dos torres de escasa altura.

No se impone apuntando al cielo, sino que se integra en el pueblo, como si se hubiera arrodillado para ponerse a la altura de sus vecinos.

Su construcción comenzó en 1219 y se prolongó hasta bien entrado el siglo XIV. El resultado es un edificio que mezcla orígenes románicos con añadidos góticos y barrocos, y que guarda auténticos tesoros.

Destacan el rosetón gótico de cinco metros de diámetro, las pinturas murales de los siglos XV y XVI que sobreviven en las paredes de la nave central y un Museo Catedralicio y Diocesano que está considerado uno de los más importantes de arte sacro de toda Galicia.

En 2015, la catedral fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como parte del Camino de Santiago del Norte, una distinción que confirma que cualquier visitante no debería resistirse a cruzar el umbral.

El festín gastronómico más allá de la tarta

Hablar de Mondoñedo es hablar de su tarta, ese icono de la repostería gallega que ha trascendido fronteras. La famosa Tarta de Mondoñedo es una arquitectura en miniatura de bizcocho, almendra molida, cabello de ángel, frutas confitadas y una base de hojaldre crujiente.

Su fama se la debemos en gran medida a Carlos Folgueira, el maestro repostero que en la década de los cincuenta difundió la receta que haría célebre a su obrador, O Rei das Tartas.

Tarta de Mondoñedo

Se cuenta que el mismísimo rey Juan Carlos I le dijo en una ocasión: "Carlos, envidio tu reinado, pues es más dulce que el mío". Hoy, su hijo continúa el legado familiar en un negocio que acaba de adquirir un edificio en la propia Praza da Catedral para seguir endulzando Mondoñedo.

Pero la oferta gastronómica de Mondoñedo va mucho más allá del dulce. La empanada mindoniense, elaborada con una masa de pan más gruesa y contundente que la habitual, es una experiencia ideal para quienes buscan el gusto auténtico de la aldea gallega.

Rellena de bonito o de zorza-lomo de cerdo troceado y adobado con ajo y pimentón-, esta empanada protagoniza incluso una fiesta de exaltación gastronómica cada mes de mayo.

Y no se puede entender la relación de Mondoñedo con la mesa sin mencionar a Álvaro Cunqueiro, el escritor nacido en esta villa que convirtió la gastronomía gallega en literatura universal.

Cunqueiro escribió sobre cocina con la misma devoción con la que otros escriben poesía y su influencia sigue presente en cada rincón de una ciudad que se toma muy en serio el arte de comer.

Rutas para recorrer a pie Mondoñedo

Mondoñedo es uno de esos pueblos que se descubren mejor sin mapa, dejándose llevar por las calles empedradas. Pero hay paradas que no conviene saltarse.

El barrio de Os Muíños es, sin duda, el rincón más fotogénico de la villa. Conocido como "la pequeña Venecia gallega", este antiguo barrio de artesanos conserva sus canales de agua que discurren bajo las casas, cruzados por grandes losas de pizarra y pequeñas pasarelas.

Muy cerca se encuentra la Fonte Vella, una fuente monumental del siglo XVI que sigue cumpliendo su función original de refrescar a los peregrinos que llegan por el Camino del Norte.

Y, a pocos pasos, el imponente Real Seminario de Santa Catalina sorprende por sus dimensiones. Fue el primer seminario de Galicia, fundado el último tercio del siglo XVI, y su biblioteca alberga más de 25.000 volúmenes, entre ellos un centenar de incunables que harían las delicias de cualquier bibliófilo.

El paseo debe incluir una visita a la Casa-Museo de Álvaro Cunqueiro, situada junto a la catedral, donde se puede entender la magia de este pueblo a través de su autor más ilustre.

Y, después, sentarse en la Plaza de la Catedral a ver pasar la vida con un café y, cómo no, un buen trozo de tarta. Pocos placeres más sencillos, más baratos y más relajantes.

Para quienes busquen algo más de aventura, a apenas siete kilómetros de Mondoñedo está la Cova do Rei Cintolo, la cueva más grande de Galicia, con más de siete kilómetros de galerías exploradas, estalactitas, estalagmitas y lagos subterráneos.

Las visitas se organizan desde la Oficina de Turismo de Mondoñedo y son una excusa perfecta para completar la jornada con un toque de espeleología y leyenda.

¿Cómo llegar a Mondoñedo?

En coche. Desde A Coruña, la ruta más directa es tomar la A-6 hasta Baamonde y continuar por la A-8 en dirección Vilalba-Mondoñedo. El trayecto dura aproximadamente hora y media. Desde Lugo capital, se accede también por la A-6 y la N-634 en menos de una hora.

Lo más recomendable es aparcar a la entrada del pueblo -hay zonas habilitadas junto a la estación de autobuses y en los alrededores del Santuario de Os Remedios- y recorrer el centro a pie, ya que buena parte del casco histórico es peatonal.

Mondoñedo se encuentra a solo 27 kilómetros de la Playa de las Catedrales en Ribadeo, por lo que, si se viaja en coche, queda a tiro de piedra una de las playas más espectaculares de España.

Ahora bien, conviene consultar el calendario para acercarse cuando haya marea baja y así poder admirar su belleza en todo su esplendor.

En autobús. Mondoñedo cuenta con estación de autobuses. La compañía Arriva Galicia ofrece servicios que conectan la villa con A Coruña (aproximadamente 1 hora y 45 minutos), Lugo, Viveiro y Ribadeo, entre otros destinos.

En avión. Los aeropuertos más cercanos son el de A Coruña (a unos 115 kilómetros) y el de Santiago de Compostela (a unos 150 kilómetros). Desde ambos será necesario completar el trayecto en coche de alquiler o autobús. El aeropuerto de Asturias, a 128 km y bien conectado con la A-8 también es una gran opción.