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Hay postres que se vuelven virales, todo el mundo habla de ellos durante unos días, pero luego desaparecen a la misma velocidad que se pusieron de moda.
Otros, como el arroz con leche, se convierten en tradiciones con siglos de historia. Un postre hecho con arroz, leche, azúcar y canela con el que hemos crecido todos en España y que forma parte de esos recuerdos colectivos que nos unen.
Una receta que no necesita ni horno, ni termómetro ni habilidades especiales por parte del cocinero para ser un postre memorable.
El arroz con leche de los conventos
En uno de los vídeos publicados en su canal de YouTube, el fraile cocinero del monasterio de Santo Espíritu del Monte elabora el que, según dice, es el arroz con leche propio de la tradición franciscana.
Explica que la receta que sigue procede de las monjas Clarisas. En particular, de un convento de Clarisas en Oñati (Gipuzkoa), cuya receta está recogida en un libro de recetas conventuales publicado en 1995.
Se trata de una receta que no necesita de grandes trucos, pues tal como indica el fraile, para hacer un arroz con leche excelente no hace falta complicarse, basta con respetar las proporciones de los ingredientes y tener un poco de paciencia.
Según explica, debemos usar el doble de azúcar que de arroz y diez veces más leche que arroz. Pero la clave no está solo en los ingredientes, sino en la técnica.
El arroz con leche se hace "a fuego lento, lentísimo", durante una hora o incluso hora y media, removiendo constantemente. Esto tiene una razón de ser y es que el arroz tiene una gran capacidad de absorción y, si se cuece rápido, se deshace.
En cambio, si se cocina lentamente y removiendo, el grano se mantiene entero y la leche se transforma en esa crema irresistible que lo envuelve todo.
Otro consejo importante que debemos tener en cuenta al preparar cualquier receta de arroz con leche es que el azúcar se añade al final. El fraile insiste en que si se incorpora antes "propiciaría que el arroz se pegue en el fondo", porque espesa el líquido y complica la cocción.
Arroz con leche de Fray Ángel
Ingredientes
- Arroz, 300 g
- Leche entera, 3 litros
- Azúcar, 600 g (queda muy dulce, se puede reducir al gusto)
- Canela en rama, 1 ud
- Canela en polvo, al gusto
Paso 1
En una cazuela grande, ponemos la leche con el arroz. Llevamos a fuego medio hasta que empiece a calentarse y, en cuanto veamos que se aproxima el hervor, bajamos el fuego al mínimo.
Paso 2
Cuando comience a hervir suavemente, incorporamos la canela en rama. Cocemos a fuego muy lento durante 1 hora a 1 hora y media, sin dejar de remover con suavidad.
Paso 3
Continuamos la cocción hasta comprobar que el arroz ha absorbido prácticamente toda la leche y que la mezcla se ha vuelto muy cremosa, similar a una leche evaporada espesa.
Paso 4
Retiramos la rama de canela, añadimos el azúcar y mezclamos bien. Seguimos cociendo a fuego muy bajo unos minutos más, sin alargar demasiado para que quede cremoso, pero no seco. No hay que olvidar que el arroz seguirá absorbiendo líquido incluso ya servido en los recipientes.
Paso 5
Servimos en cuencos cuando esté aún algo caldoso, porque al enfriar se asentará y quedará algo más espeso.
Paso 6
Para servir, espolvoreamos canela en polvo por encima para decorar.
Otros ingredientes habituales
Aunque, como acabamos de ver, el arroz con leche clásico solo necesita cuatro ingredientes básicos, existen tantas versiones como cocineros. Muchos lo enriquecen con ingredientes extra para mejorar la textura o aportar nuevos aromas, sin que el resultado deje de ser un arroz con leche.
Para ganar cremosidad, uno de los recursos más comunes es añadir nata líquida al final de la cocción. No hace falta mucha, solo un pequeño porcentaje respecto a la cantidad de leche basta para que el resultado sea más sedoso.
También se suele usar leche evaporada, que aporta cuerpo a la crema y ahorra un poco de tiempo a la hora de reducir la leche normal.
Otra opción que usan muchos cocineros es incorporar una yema de huevo fuera del fuego, templándola antes con un poco de mezcla caliente para que no se corte. Esto no "convierte" el arroz con leche en una crema pastelera, pero sí consigue que disfrutemos de lo mejor de ambos mundos.
En versiones más contemporáneas, algunos cocineros recurren a queso crema o incluso a una cucharada de mantequilla, que funciona muy bien para darle al postre un acabado más brillante.
En cuanto a aromas, la canela es la base, pero no es la única. Otro aliado clásico es la piel de limón o de naranja, siempre sin la parte blanca para evitar amargor. También funcionan muy bien la vainilla (en vaina o pasta), el anís estrellado, un toque de cardamomo o incluso una pizca mínima de sal, que funciona como un potenciador de los sabores dulces.
