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Si buscamos un marisco asequible, sabroso y lleno de nutrientes con el que preparar un plato rápido en los meses de invierno, los mejillones son una apuesta segura. Están en temporada y resultan deliciosos.
Según la Fundación Española de la Nutrición, este molusco es una fuente destacada de proteínas de alto valor biológico, hierro, selenio, zinc y vitamina B12, con un bajo aporte calórico -apenas 80 kcal por 100 g- y apenas un 2 % de grasa.
Además, su contenido en omega-3 hace que los mejillones sean unos buenos aliados para cuidar de nuestro sistema cardiovascular. Se trataría, pues, de un entrante ligero y lleno de sabor, que encaja perfectamente en el marco de una dieta mediterránea equilibrada.
¿Mejillones como palomitas de maíz?
Hace unas semanas, el chef José Andrés sorprendía a sus seguidores compartiendo un vídeo en Instagram donde preparaba unos mejillones al limón con una técnica algo particular, sin utilizar nada de agua o vino blanco, que suele ser lo habitual.
"Mi hija está hambrienta", dice el chef antes de encender el fuego y ponerse manos a la obra.
"Esto son como palomitas de maíz, pero con mejillones", comenta mientras muestra cómo, con apenas unos ingredientes, consigue un resultado espectacular.
La clave, explica, está en cocinarlos tapados, dejando que el vapor del agua natural del marisco haga el trabajo. "Cuando están abiertos, deben sacarse. Si alguno no se abre, no hay que sobrecocinar", advierte.
El resultado, unos mejillones jugosos y una salsa "perfecta para mojar pan o acompañar con arroz", es, en palabras del chef, "una receta rápida y deliciosa".
"¡Mirad, mirad! ¡Sí! Y estamos listos para comer. ¡Increíble! Mejillones con limón. ¡Me encanta!", concluye entusiasmado.
Ingredientes
- Mejillones frescos, 1 kg
- Ajo, 2 dientes
- Aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas
- Limón, 1 ud
- Sal, cantidad necesaria
- Perejil fresco, unas hojas (opcional)
Paso 1
Lavamos los mejillones y retiramos las barbas. Cortamos los dientes de ajo en láminas finas.
Paso 2
En una cacerola amplia, ponemos el aceite y doramos los ajos a fuego medio hasta que empiecen a tomar color.
Paso 3
Añadimos los mejillones, las tiras de piel de limón y el zumo recién exprimido. Tapamos de inmediato para conservar el vapor.
Paso 4
Cocinamos durante unos minutos, sin añadir agua, hasta que los mejillones se abran. Retiramos del fuego en cuanto se abran para evitar que se sequen.
Paso 5
Servimos los mejillones con su propio jugo y, si lo deseamos, espolvoreamos con perejil. Podemos acompañarlos con unas rebanadas de pan o arroz blanco para aprovechar la salsa.
Para convertir los mejillones al vapor en un plato de restaurante
El chef José Andrés sugiere servirlos con arroz o con pan para mojar. Hay quien los prefiere con unas buenas patatas fritas y, por supuesto, se pueden disfrutar solos.
Pero los mejillones cocidos en sus propios jugos se pueden convertir en un pequeño festín si los rodeamos con unos buenos acompañamientos.
Para una opción ligera, una ensalada de apio y manzana verde muy bien picados como si fueran un tartar, aliñada con pimienta y zumo de limón y repartida sobre los mejillones puede convertirlos en un bocado celestial.
Si buscamos algo más saciante, un bol de quinoa con perejil, pepino y un chorrito de aceite de oliva virgen extra aporta proteína vegetal y un fondo suave que no compite con el plato principal.
En la parte "de mojar", yo te recomiendo una salsa de yogur natural con ajo -sin el germen, para que no repita-, eneldo y ralladura de limón, o un pico de gallo ligero con tomate, cebolla morada y cilantro.
Y si queremos un giro mediterráneo, unas verduras rehogadas en la sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra y una buena salsa de tomate convertirán los mejillones hervidos en un vicio muy confesable.
