Adriana Calvo
Publicada

¿Ganas de pasta pero poco tiempo para cocinar? ¿Te apetece algo diferente? Seguramente lo primero que te venga a la cabeza al cocinar pasta en casa sea usar tomate frito como salsa, pero hay otras múltiples opciones y muy sencillas. Por ejemplo, la pasta Alfredo.

El plato fue creado hacia 1914 por Alfredo di Lelio, propietario del restaurante Alfredo alla Scrofa en Roma. La leyenda cuenta que inventó la receta para su esposa, que había perdido el apetito tras el parto.

Para reconfortarla, mezcló fettuccine frescos con una generosa cantidad de mantequilla de alta calidad y queso parmesano rallado. La emulsión cremosa que resultó se convirtió en un éxito inmediato entre los comensales.

Con el tiempo, la receta saltó el Atlántico cuando las estrellas de Hollywood Mary Pickford y Douglas Fairbanks, de luna de miel en Roma, quedaron fascinados con la pasta y la promovieron en Estados Unidos.

Allí nació la versión americana del Fettuccine Alfredo: más rica y contundente, con nata líquida, ajo y crema espesa, ingredientes que no existían en la receta original.

En Italia, la auténtica Fettuccine al burro e parmigiano sigue siendo una preparación tan sencilla como técnica: pasta fresca, mantequilla, parmesano y un poco de agua de cocción para ligar la salsa. La clave está en la emulsión perfecta que se forma con el movimiento del tenedor y la cuchara, sin recurrir a crema ni espesantes.

En cambio, la versión estadounidense evolucionó hacia un símbolo de comfort food: untuosa, opulenta y adaptable a cualquier proteína —pollo, gambas o incluso panceta—.

La auténtica pasta Alfredo

Roberta Cipri, chef italiana muy conocida en redes sociales como @chefrobertaofficial, ha compartido en su perfil un vídeo explicando cómo hacer este plato de forma auténtica. Una receta que podrás hacer en casa fácilmente y con pocos ingredientes. Todos los detalles, justo abajo.

Ingredientes

  • Pasta fettuccine, 200 g
  • Mantequilla sin sal de alta calidad, 80 g
  • Parmigiano Reggiano recién rallado, 100 g
  • Pimienta negra, (opcional)
  • Agua de la cocción de la pasta

Paso 1

Hierve la pasta en agua abundante con sal hasta que esté al dente. Antes de escurrir la pasta, guarda al menos una taza del agua de cocción (contiene almidón y es esencial para hacer la salsa).

Paso 2

En una sartén grande, derrite la mantequilla sin sal a fuego muy bajo, pero no la dejes hervir ni dorar, sólo tiene que derretirse y mantenerse líquida.

Paso 3

Una vez escurrida, agrega la pasta a la sartén con mantequilla.

Paso 4

Apaga el fuego, agrega el queso recién rallado y un poco del agua de cocción, y mezcla enérgicamente hasta que el queso se funda con la mantequilla y el almidón, formando una crema natural y ligera.

Paso 5

Para terminar, ajusta la textura. Si está demasiado espesa, añade más agua de cocción; si está muy líquida, más queso.

Paso 6

Sirve al momento, no dejes que se enfríe. Espolvorea un poco más de queso si quieres o una pizca de pimienta negra recién molida.

Acompañamientos

Para acompañar la pasta Alfredo lo ideal es equilibrar la cremosidad con frescor, textura y un punto de acidez.

Se recomiendan entrantes ligeros como ensalada verde (rúcula, canónigos, mezclum) con vinagreta cítrica o balsámica, ya que limpia el paladar y aligera el conjunto; y guarniciones como verduras a la plancha o salteadas (brócoli, espárragos trigueros, calabacín o setas, que aportan contraste crujiente y un ligero amargor).

También se le pueden añadir tiras de pollo a la plancha o gambitas salteadas, que convierten la pasta en un plato único más completo.

Para beber, vino blanco seco con buena acidez (por ejemplo, un Verdejo poco maderado, Godello o un Pinot Grigio) o un espumoso tipo Prosecco.

Y de postre algo fresco y ligero, como fruta de temporada, sorbete de limón o una pequeña ración de postre cremoso (tiramisú, panna cotta) en porción moderada para no saturar.