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Son muchos los platos típicos de la cocina española capaces de convertir lo sencillo en algo extraordinario. Un buen ejemplo, a menudo relegado a los postres de menú del día, que merece la misma reverencia es el arroz con leche.

Un postre humilde en apariencia que, sin embargo, esconde una técnica más exigente de lo que parece, porque la diferencia entre un arroz con leche mediocre y uno que deje huella está en los detalles.

Los cocineros que lo preparan a diario coinciden en varios principios básicos que, por algún motivo, no siempre llegan a las cocinas domésticas. Hablamos de proporciones bien medidas, del tipo de arroz adecuado y, sobre todo, de cuándo y cómo se añade el azúcar.

Leche entera y en la cantidad justa

El primer mandamiento del arroz con leche cremoso es utilizar, como mínimo, leche entera. Puede parecer obvio, pero muchas veces se comete el error de recurrir a leche semidesnatada o desnatada pensando en aligerar el plato.

La proporción que manejan la mayoría de los cocineros profesionales es de un litro de leche entera por cada 100 gramos de arroz de grano redondo. Algunos añaden además un vaso de nata líquida para reforzar la untuosidad, pero no es imprescindible si se respeta la cocción a fuego lento.

Otro paso que suele estar presente en las recetas de arroz con leche de muchos grandes cocineros es el blanqueado previo del arroz, que consiste en darle un primer hervor en agua durante un minuto, para después enjuagarlo en agua fría antes de proceder a la cocción en leche.

Con este procedimiento se elimina el exceso de almidón y se consigue un arroz con leche de textura más refinada y elegante en boca.

El azúcar, siempre al final

Si hay un error que los chefs señalan de forma unánime es el de añadir el azúcar al principio de la cocción. Parece un detalle sin importancia, pero si ponemos el azúcar antes de tiempo, se acabará caramelizando y endurecerá el grano. El resultado es un arroz con el centro duro y un líquido demasiado dulce y menos cremoso.

Así que, el azúcar siempre lo añadiremos cuando el arroz esté ya cocido. Además, algunos cocineros añaden un poco de azúcar sobre la superficie justo antes de servirlo para caramelizarlo con el soplete o bajo el gratinador del horno.

De esta manera, se forma una costra crujiente que aporta un contraste de texturas que eleva el postre y aparecen notas de sabor tostado que complementan el dulzor de la leche.

El arroz adecuado y los aromas

El tipo de arroz importa mucho a la hora de preparar este postre. Los profesionales optan por variedades de grano redondo con alto contenido en almidón, como el bomba.

Aunque hay excepciones, como la cocinera Rosa Tovar, cuya receta es famosa por el uso de arroz de grano largo, si bien es cierto que también emplea nata espesa para aportar un extra de cremosidad.

En cuanto a los aromas, la receta clásica incluye una rama de canela, la corteza de un limón y, menos habitual pero muy recomendable, corteza de naranja.

Ingredientes

  • Arroz de grano redondo (tipo bomba), 100 g
  • Leche entera, 1 litro
  • Azúcar, 150 g
  • Corteza de limón, 1 tira
  • Rama de canela, 1 ud
  • Azúcar para caramelizar o canela en polvo, para el toque final (opcional9

Paso 1

Empezamos blanqueando el arroz, para ello ponemos a hervir agua en una olla, añadimos el arroz, lo dejamos cocer un minuto, lo pasamos a un colador y lo enjuagamos bajo el chorro de agua fría para cortar la cocción. Reservamos.

Paso 2

Ponemos a calentar el litro de leche entera en un cazo aparte con la corteza de limón, la corteza de naranja y la rama de canela. Dejamos que infusione a fuego suave durante 10 minutos sin que llegue a hervir.

Paso 3

Incorporamos el arroz que tenemos reservado y cocinamos a fuego lento durante unos 20 minutos sin parar de remover con una cuchara de madera o de silicona para evitar que el arroz se pegue al fondo.

Paso 4

Retiramos la canela y la piel de limón, añadimos el azúcar y seguimos removiendo unos minutos más hasta que el azúcar se haya disuelto.

Paso 5

Repartimos el arroz en cuencos y dejamos enfriar en la nevera durante un mínimo de 4 horas, lo ideal es dejarlos de un día para otro.

Paso 6

Antes de servir, opcionalmente, espolvorearemos una fina capa de azúcar sobre la superficie y la caramelizaremos con un soplete. Otra opción es terminar con un toque de canela en polvo.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar leche semidesnatada o desnatada para hacer arroz con leche? Poder, puedes, pero el resultado será mucho menos cremoso. La grasa de la leche entera es la que aporta cuerpo y textura. Si quieres aligerar un poco, puedes mezclar mitad entera y mitad semidesnatada, pero nunca desnatada sola.

¿Qué pasa si no encuentro arroz bomba? Cualquier arroz de grano redondo funciona bien: el típico arroz ‘para postres’ o incluso el arroz para paella de grano corto. Lo importante es que sea un grano que suelte almidón. Evita el arroz largo tipo basmati o jazmín porque no espesará.

¿Cómo sé que el arroz está en su punto? Cuando al pasar la cuchara por la cazuela el arroz se desplaza lentamente y vuelve a su sitio, como una crema espesa. Ten en cuenta que al enfriar espesará bastante más, así que es mejor retirarlo cuando todavía esté un poco más suelto de lo que quieres como resultado final.

¿Puedo hacerlo sin soplete para caramelizar? Sí. Sírvelo en cuencos aptos para horno, espolvorea el azúcar por encima y mete los cuencos bajo el gratinador del horno a máxima potencia durante uno o dos minutos, vigilando que no se queme.

¿Se puede preparar el arroz con leche con antelación? Es incluso recomendable. El arroz con leche mejora tras unas horas en la nevera porque los sabores se integran y la textura se asiente. Puedes prepararlo la víspera sin problema y caramelizar justo antes de servir.

¿Puedo sustituir la corteza de limón por esencia o extracto? Puedes, pero el resultado será distinto. La corteza fresca aporta aceites esenciales y un aroma más sutil. Si usas extracto, añade solo unas gotas al final de la cocción para que no quede con un regusto demasiado artificial.