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Saber cocinar no es pasarse la vida preparando recetas que exigen horas de horno y preparaciones laboriosas, es también ser capaz de resolver una comida en medio minuto con los ingredientes que uno tenga a mano en el momento.

El chef Jesús Sánchez, al frente de El Cenador de Amós (Villaverde de Pontones, Cantabria), nos acaba de dejar un buen ejemplo de esto. Ha compartido en sus redes sociales una receta ultrasencilla que él mismo bautiza como "cocina latina", un juego de palabras que alude a las latas de conserva.

"Una receta que podrás preparar en 20 segundos. Bueno, o 30, depende de la rapidez que tengas", avisa el chef al inicio de un vídeo en el que muestra cómo la cocina elegante no está reñida con la sencillez.

El resultado es un bocado que combina omega-3, acidez y un punto crujiente y que funciona tanto como aperitivo improvisado como para abrir una comida más elaborada.

Un montadito de sardinas sin pan

Sánchez se inspira en los montaditos de conservas habituales en las barras de pintxos y les da una vuelta. En su aperitivo, el pepinillo grande actúa a la vez como base, envoltorio y contrapunto ácido de la sardina.

El chef lo abre longitudinalmente y retira una lámina fina de la parte inferior para que asiente bien en el plato y no ruede.

Desde el punto de vista gastronómico, es una combinación de ingredientes que siempre funciona porque la acidez del pepinillo y los encurtidos equilibra la grasa de la sardina en aceite, mientras que la mayonesa aporta untuosidad y la piparra suma un toque picante que redondea el conjunto.

Y todo sin necesidad de encender el fuego, sin complicaciones y con ingredientes que se encuentran en cualquier despensa.

Cómo hacer cebolla encurtida en casa

Uno de los ingredientes que eleva este aperitivo es la cebolla encurtida, que aporta dulzor y acidez simultáneamente.

Prepararla en casa es sencillo, basta con cortar una cebolla en aros finos y sumergirlos en una mezcla de dos partes de vinagre de vino (o de manzana), una cucharada de azúcar, una pizca de sal y una parte de agua tibia.

En una hora ya están listas para usar, aunque si se dejan reposar en la nevera toda la noche el sabor se redondea.

Se conservan en un tarro de cristal refrigerado durante varias semanas y son un recurso muy socorrido para ensaladas, hamburguesas, tostadas y, como demuestra Jesús Sánchez, para convertir una humilde sardina de lata en algo digno de presentar a los invitados.

Sardinas de lata: un sí rotundo

Las sardinas en conserva son uno de los productos más infravalorados de la despensa española. Se asocian a comidas rápidas y de poco valor nutricional, pero nada más lejos de la realidad.

Según la Fundación Española de Nutrición, una lata de sardinillas en aceite de oliva proporciona proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos omega-3, calcio (gracias a las espinas blandas que se deben consumir junto con la carne) y vitaminas del grupo B y D. Todo ello por un precio que rara vez supera los dos euros.

A nivel práctico, las conservas de sardina no necesitan refrigeración, tienen una vida útil larga y están listas para consumir sin más preparación.

Combinadas con encurtidos como el pepinillo o la piparra, se consigue un aperitivo equilibrado que aporta la grasa saludable del pescado, la fibra y los probióticos de los fermentados con un aporte calórico moderado. Una solución rápida para cenas ligeras o picoteos de última hora.

Ingredientes

  • Sardinillas en aceite de oliva, 1 lata
  • Pepinillo grande en vinagre, 1 ud
  • Cebolla morada encurtida, 2 aros
  • Piparra (guindilla vasca), 1 ud
  • Mayonesa, cantidad necesaria Aceite de oliva virgen extra, un chorrito
  • Aceite de oliva virgen extra, un chorrito

Paso 1

Abrimos el pepinillo longitudinalmente y cortamos una lámina fina de la base para que asiente bien sobre el plato sin rodar.

Paso 2

Si tenemos opción de poner la mayonesa en un biberón de cocina, aplicamos un zigzag sobre la superficie interior del pepinillo abierto, si no, podemos repartir una pequeña cantidad con ayuda de una cucharilla.

Paso 3

Colocamos una sardinilla con cuidado encima de la mayonesa, procurando que no se rompa.

Paso 4

Disponemos dos aros finos de cebolla morada encurtida sobre la sardina.

Paso 5

Cortamos un trocito de piparra al bies y lo añadimos encima, junto con otro pequeño punto de mayonesa.

Paso 6

Cerramos el pepinillo con cuidado y podemos sujetarlo con un palillo para que mantenga la forma.

Paso 7

Terminamos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima y servimos de inmediato.

Patrimonio de la despensa española

La tradición conservera en España se remonta al siglo XIX, cuando las primeras fábricas se instalaron en la costa gallega y cantábrica para aprovechar las abundantes capturas de sardina.

Ciudades como Vigo, Santoña o Bermeo construyeron buena parte de su identidad económica alrededor de la industria de la lata. En sus mejores momentos, España llegó a ser uno de los mayores productores de conservas de pescado del mundo, y la sardina, junto con el atún y el bonito, fue siempre la estrella indiscutible del catálogo.