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Decía Picadillo en su libro Cocina gallega tradicional que las orejas forman, junto con las flores y las hojas de limón, el "agradable" triunvirato de las preparaciones típicas de los días de Carnaval. Un siglo más tarde sigue teniendo toda la razón.

Este 2026 las celebraciones caen pronto en el calendario y puede que las lluvias no acompañen para salir a ver comparsas y chirigotas, pero son la excusa perfecta para quedarse en casa preparando algo rico como estas orejas de Carnaval, más sencillas y menos trabajosas que las que proponía el célebre gastrónomo gallego hace más de un siglo, pero igualmente deliciosas.

También hay que decir que, la elaboración de las orejas era casi un acto social en el que varios miembros de la familia se reunían para amasar y freír grandes cantidades. No se hacían diez o doce; se hacían cestas llenas para regalar a vecinos y parientes.

Orejas de Carnaval fáciles

Pero como COCINILLAS es un sitio de recetas para gente con poco tiempo, también hemos aprendido a hacer orejas de Carnaval gallegas sin montar un lío en la cocina y con ingredientes del siglo XXI.

Ni las vamos a freír en manteca de vaca ni las vamos a bañar en miel, que era lo que se estilaba unos cuantos siglos atrás, aunque las opciones están ahí si alguien se anima a probar.

En las pastelerías de hoy en día acostumbran a espolvorearlas con azúcar glacè, aunque yo recomiendo encarecidamente probarlas sin nada para apreciar mejor el delicioso sabor de la masa.

Admiten distintos acompañamientos en función de cómo de golosos sean los comensales. Les queda bien un poco de coco rallado por encima, algún sirope o incluso unos hilos de chocolate fundido y son perfectas para servirlas acompañadas de un café con leche o un chocolate caliente.

Un truco muy recomendable es poner azúcar o el topping elegido solo sobre las que se vayan a comer en el momento y el resto guardarlas en una lata o en una caja de cartón bien cerrada. Así se conservarán crujientes durante varios días.

Hacer orejas sin esfuerzo

Orejas estiradas y listas para freír Mer Bonilla

Hacer orejas en equipo no hay duda de que resulta más entretenido y algo más rápido si los miembros que lo componen están bien coordinados: uno porciona y bolea la masa, otro estira las bolitas y otro se encarga de freír las orejas. Importante que en el equipo no haya demasiados catadores, porque entonces la pila de orejas no crece y suele ser desesperante.

Pero si no quieres tener demasiado jaleo en la cocina o la cocina es muy pequeña y no queda más remedio que hacerlas en solitario, yo uso un truco desde hace años que no lo cambio por nada. Hago porciones con la masa, las boleo, las estiro, las dejo sobre un trozo de papel de horno y, al final, lo que tengo es una torre de orejas listas para freírlas cómodamente.

Trucos Cocinillas

  • Es muy aconsejable pesar las porciones de masa y que no excedan los 20-25 g, porque las vamos a estirar mucho y luego necesitaremos una sartén suficientemente grande para poder freírla. Para que tengáis una referencia, para una oreja de 30 g hará falta una sartén de 30 cm de diámetro.
  • La forma más fácil de echar las orejas en la sartén sin que se rompan es echarlas con el papel de horno, pues éste aguantará perfectamente la temperatura del aceite sin quemarse y lo podemos retirar sin dificultad tirando de él con unas pinzas de cocina cuando le vayamos a dar la vuelta a la oreja.

Ingredientes

  • Harina de trigo, 300 g
  • Huevo tamaño M, 1 ud
  • Vino blanco frío, 60 ml
  • Agua con gas fría, 70 ml
  • Sal fina, 5 g
  • Ralladura de la piel de 1 limón (también puede ser de una naranja)
  • Azúcar glacè, para espolvorear (opcional)
  • Aceite de girasol o de oliva suave, cantidad necesaria para freír

Paso 1

Ponemos la harina en forma de volcán sobre la encimera o en un bol grande en el que podamos amasar sin dificultad.

Paso 2

Batimos ligeramente el huevo y lo ponemos en el 'cráter' de nuestro volcán junto con el vino blanco, el agua con gas, la sal y la ralladura del limón.

Paso 3

Mezclamos todos los ingredientes y amasamos hasta que se pueda formar una bola que no se pegue demasiado a las manos. No es una masa muy húmeda, así que será fácil conseguirlo.

Paso 4

Cortamos la masa en porciones de unos 20 - 25 g, amasamos ligeramente cada porción, hacemos una bolita y la pasamos por harina.

Paso 5

Estiramos cada una de las bolitas sobre un trozo de papel de horno y las vamos apilando. El papel evitará que se peguen entre ellas. Hay que estirarlas hasta que quede una lámina finísima, casi transparente. Si vemos que se rompe porque se pega al rodillo, podemos espolvorear con un poco de harina.

Paso 6

Cuando tengamos 5 o 6 apiladas, volvemos a pasar el rodillo sobre la pila para afinarlas aún más.

Paso 7

En una sartén honda y suficientemente grande, ponemos a calentar el aceite a fuego medio-alto y freímos cada lámina de masa por ambos lados hasta que estén doradas y crujientes. Con unos 20-30 segundos por cada lado será suficiente.

Paso 8

Cuando estén doradas, las retiramos a un papel absorbente o a una rejilla y las vamos apilando con cuidado de que no se rompan. Como son tan finas, las orejas de Carnaval, una vez salen de la sartén, se enfrían enseguida y ya están listas para comer.