Estas hortalizas, presentes en muchos grandes platos típicos de las regiones bañadas por el Mediterráneo, como el gazpacho andaluz, se cultivan mayoritariamente en los invernaderos solares del sur de Europa que se encuentran en las provincias de Almería y Granada y, desde ahí, se transportan al resto de España y gran parte de Europa.

Gracias al cultivo en los invernaderos solares podemos consumir productos frescos, sanos y naturales los 365 del año y hacerlo con la tranquilidad de que estos productos cumplen con todas las garantías de calidad y seguridad alimentaria. Además, este sistema de producción es seguro y respetuoso con el medioambiente, puesto que optimiza los recursos naturales como el agua y la tierra, y solo precisa la luz del sol para asegurar el crecimiento de las plantas, sin recurrir a combustibles fósiles como se hace en otras partes de Europa con temperaturas más severas de las que hay en el sureste español.

En ocasiones anteriores hemos hablado de berenjenas, tomates, pimientos y calabacines; hoy, aprovechando las fiestas navideñas, vamos a hacerlo sobre el pepino, una hortaliza que nos permite preparar recetas muy ligeras y refrescantes, perfectas para equilibrar los platos más copiosos típicos de estas fechas.

España es el mayor productor de pepino en Europa con un total de 775,9 millones de kilos cultivados, el 82,5 % se cultiva en los invernaderos solares del sur de España en una superficie de 5.900 hectáreas

Las principales variedades cultivadas en los invernaderos solares son el pepino holandés, de unos 30 cm de longitud, con piel lisa de color oscuro; el pepino francés, de unos 15-20 cm de longitud que presenta una piel rugosa y el tipo español, que se caracteriza por tener un tamaño menor –unos 15 cm-, la piel rugosa y un sabor más amargo. También se cultivan otras variedades minoritarias como los pepinos mini o midi.

¿Por qué el pepino no debería faltar nunca en tu dieta?

Altamente refrescantes y con muy pocas calorías, los pepinos poseen beneficios nutricionales que los convierten en un alimento verdaderamente interesante en nuestra dieta.

Están formados casi totalmente por agua -un 95 %-, apenas aportan carbohidratos y tampoco tienen grasa ni colesterol, pero sí que aportan pequeñas cantidades de vitaminas A, C y K, y de minerales como potasio, magnesio y manganeso.

  • Su alto contenido en agua les permite ser uno de los alimentos más adecuados para hidratar nuestro cuerpo especialmente en verano

  • Algunos estudios indican que también reduce el envejecimiento prematuro de la piel.

  • Los lignanos y los cucurbintanos, dos fitonutrientes presentes en el pepino hacen que sean un alimento que esté en el punto de mira de la comunidad científica porque podrían ser de ayuda en la lucha contra el cáncer tal como indican las conclusiones de este estudio de la Universidad de California publicado en 2010 en la revista Scientific World Journal.

  • Una taza de pepino contiene aproximadamente el 15 % de la cantidad diaria recomendada de vitamina K (Molina Jiménez, 2015), que desempeña un papel importante en la coagulación de la sangre y en la salud de los huesos, reduciendo el riesgo de sufrir fracturas y que, junto con la vitamina D, aumenta la densidad ósea.

  • Contienen antioxidantes como la vitamina C, betacaroteno y manganeso, que fortalecen el sistema inmunitario.

  • Contiene potasio, mineral clave para el funcionamiento del corazón.

  • Es uno de los alimentos más alcalinos que existen y puede ser un buen neutralizador de ácidos si no se consume mezclado con sal y vinagre, pues la mezcla podría resultar algo indigesta.

  • Aparte de ayudar a hidratar la piel desde dentro, es un potente descongestionante si se usa externamente. Una rodaja de pepino sobre las ojeras es uno de los remedios caseros más eficientes para borrar los signos de una mala noche. Esto, no en vano, es algo que ya sabían de forma intuitiva nuestras abuelas, que lo usaban para elaborar mascarillas de belleza con las que dar suavidad y frescor a la piel y eliminar las ojeras.

Si pensamos en sus usos gastronómicos, otro de los beneficios del pepino, es que su preparación en la cocina apenas requiere tiempo, pues lo habitual es consumirlos crudos en sopas frías como gazpachos o en ensaladas, aunque también se pueden emplear en platos cocinados como cremas, salsas o arroces.

En crudo, aporta siempre un gran frescor a los platos en los que se utiliza, no en vano se llegó a pensar que se trataba de una hortaliza capaz de mantener su temperatura interior por debajo de la temperatura exterior.

Algunos platos con pepino que triunfarán en Navidad

De cara a las fiestas navideñas, el pepino puede ser protagonista de muchos entrantes fríos que se pueden preparar en un momento y que serán un éxito a la hora de aportar equilibrio a un menú que, de otro modo, podría resultar demasiado pesado.

Crema de pepino y lechuga

Podemos servir esta crema  en plato sopero como entrante frío o bien en pequeños vasos de chupito como aperitivo. Como un gazpacho, pero mucho más goloso gracias al irresistible toque lácteo del yogur.

Ensalada de pepino con cacahuete

Con sabores de Asia y un toque crujiente gracias a los cacahuetes, esta ensalada de pepìno puede llegar a ser adictiva. Perfecta para sorprender en la mesa con una receta más exótica de lo habitual.

Ensalada de pepino, yogur y piña asada

Esta otra ensalada de pepino no solo es ligera y refrescante, sino que además nos puede ayudar a digerir algún plato principal muy contundente como los que son habituales en las cenas de Nochebuena y demás celebraciones navideñas.

Tzatziki

Es típico de la cocina griega, que no deja de ser una cocina mediterránea y es uno de los untables más saludables y deliciosos que podemos preparar para un picoteo sanote del que no dejarán ni las migas. La preparación del tzatziki es tan simple que no necesitas ni una batidora eléctrica.

Relish de pepino

Es de origen anglosajón y es una salsa perfecta como guarnición de cualquier plato de carne que tenga grasa, desde un asado de cerdo hasta una hamburguesa. Auténtica locura si usamos este relish para hacernos un sándwich o bocadillo con los restos de algún asado navideño.

Canelones fríos de hummus y tomate

Un aperitivo original si los hacemos en tamaño de bocado son estos canelones fríos de hummus y tomate, se hacen a un momento y son altamente personalizables en cuanto a decoración. Lo mejor de todo es que además de muy ricos, también son muy saludables.