Hacer manualidades con niños pequeños es una buena forma de entretenerlos. Actividades como dibujar, recortar o hacer collages resultan divertidas para pasar una tarde en la que haya que quedarse en casa. Pero que se diviertan los pequeños no tiene que ser sinónimo de que se estresen los mayores.

Todos sabemos que a muchos niños les encanta llevárselo todo a la boca, por eso, para tranquilidad de los adultos, saber que los materiales que manejan son totalmente seguros para ellos, es algo imprescindible cada vez que comienza una sesión de entretenimiento. 

Aunque en el mercado hay productos comerciales pensados para los más pequeños, no siempre se van a tener a mano, pero no pasa nada, solo tenemos que meternos unos minutos en la cocina y hacer un poco de 'magia' para preparar unas pinturas caseras, unas plastilinas de colores o un pegamento casero comestible y sin gluten como el que os enseñamos a preparar hoy.

Para hacer un pegamento con cosas que tenemos por la cocina (sería como una versión casera del Fueki japonés), solo hace falta agua, harina fina (almidón) de maíz -la Maizena® de toda la vida-, sal y vinagre, un cazo para calentarlo todo y algunos botes para guardarlo, aunque es tan fácil de hacer que merece la pena hacer poca cantidad cada vez que se vaya a utilizar.

Es posible que esta receta les acabe de desbloquear un recuerdo a muchos de los lectores, pues en el fondo no es más que el 'engrudo' que hacían nuestras abuelas cuando tenían que pegar algún trozo de papel.

Ingredientes

  • Harina fina de maíz -almidón-, 60 g
  • Sal, 1 cucharadita
  • Vinagre, 1 cucharada
  • Agua, 400 ml

Paso 1

Separamos medio vaso de agua y ponemos a calentar el resto en un cazo con la sal y con el vinagre blanco.

Paso 2

Mientras se va calentando el agua, disolvemos la harina fina de maíz -almidón- en el medio vaso de agua que hemos reservado.

Paso 3

Cuando el agua rompa a hervir, añadimos el almidón, bajamos el fuego y cocinamos la mezcla a fuego lento sin parar de remover hasta que espese y cuidando de que no se formen grumos, igual que si estuviéramos haciendo unas natillas.

Paso 4

Si hemos hecho bastante cantidad, lo guardamos en botes limpios con tapa, preferiblemente cerrados al vacío (así durará más tiempo en buen estado), pero si lo vamos a usar en el momento, en cuanto se haya enfriado lo justo para que no queme, ya se podría utilizar.

Para aplicarlo, pueden usarse los dedos, un palillo de dientes, palitos de helado o mismo el mango de una cuchara, todas las opciones resultarán divertidas.