Adriana Calvo
Publicada

Pizza Hut prevé cerrar alrededor de 250 restaurantes en Estados Unidos durante este primer semestre de 2026, una decisión que afectará aproximadamente al 3-4% de su red en el país.

La medida se enmarca en una revisión estratégica de gran calado impulsada por su empresa matriz, Yum! Brands, y representa un repliegue significativo para una de las cadenas de pizza más reconocidas a nivel mundial.

Lejos de tratarse de un ajuste puntual, el plan responde a la pérdida de dinamismo del negocio en el mercado estadounidense y a la presión por actualizar un modelo de restauración que, en muchos casos, ha quedado desfasado frente a competidores más ágiles y digitalizados.

Un recorte quirúrgico en la red de locales

Según ha explicado Yum! Brands, los cierres se concentrarán en restaurantes con bajo rendimiento dentro de una red que supera ligeramente los 6.000 locales en EE.UU.

El alcance del ajuste, cercano al 4% del sistema nacional, es comparable al de otras reestructuraciones recientes en el sector de la restauración organizada.

Como decíamos, la compañía espera ejecutar la mayor parte de las clausuras en esta primera mitad de 2026, lo que provocará una reducción temporal del número total de establecimientos antes de intentar recuperar la senda de crecimiento en la segunda parte del ejercicio.

Un cartel de Pizza Hut. iStock

A escala global, la evolución reciente de la cadena ya refleja estas dificultades. A cierre de 2025, Pizza Hut operaba 19.974 restaurantes en todo el mundo, lo que supone 251 menos que un año antes. Durante ese ejercicio, la marca abrió cerca de 1.200 locales en 65 países, pero el volumen de cierres fue superior.

Entre los factores que explican este retroceso figuran tanto la debilidad del negocio en Estados Unidos como reestructuraciones relevantes en otros mercados, como la finalización anticipada del acuerdo de franquicia maestra en Turquía, que derivó en el cierre de 254 establecimientos.

Los cierres anunciados se integran en el plan Hut Forward, una iniciativa orientada a reposicionar la marca mediante una combinación de clausuras selectivas, mayor apoyo en marketing y un esfuerzo por modernizar tanto los restaurantes como la relación con los franquiciados.

Un establecimiento de Pizza Hut. iStock

Yum! Brands ha reconocido que Pizza Hut acumula varios trimestres consecutivos de descensos en las ventas comparables en Estados Unidos, en contraste con el desempeño más sólido de otras enseñas del grupo.

La cadena se enfrenta a una competencia intensa, tanto de otros operadores de pizza rápida como de plataformas de reparto y marcas nativamente digitales que han ganado cuota de mercado en los últimos años.

De forma paralela, la multinacional mantiene abierta una revisión estratégica del futuro de Pizza Hut que podría desembocar incluso en la venta de la marca, un escenario que no se descarta desde que se planteó públicamente a finales de 2025.

El consejero delegado de Yum! Brands ha indicado que el análisis de alternativas previsiblemente se completará a lo largo de 2026, aunque por el momento la compañía evita concretar el resultado de ese proceso.

Un síntoma de la transformación del sector

En un plano más amplio, el caso de Pizza Hut ilustra varias de las transformaciones estructurales que atraviesa la restauración organizada: el peso creciente del canal digital, la necesidad de locales más eficientes y adaptados al reparto y la recogida, y la pérdida de atractivo de ciertos formatos tradicionales con grandes salones.

Ante este contexto, las cadenas con redes extensas y establecimientos antiguos se ven obligadas a invertir de forma significativa en reformas, tecnología y marketing, o a aceptar cierres selectivos para reequilibrar su rentabilidad.

Para los consumidores estadounidenses, el impacto de la medida será desigual. En muchas áreas, los cierres afectarán a restaurantes con baja afluencia y la marca seguirá presente a través de otros locales cercanos.

En cambio, en algunas comunidades la clausura del único Pizza Hut disponible supondrá la desaparición de un referente histórico de la comida rápida.

Desde el punto de vista corporativo, el cierre de 250 tiendas es una fracción relativamente pequeña dentro de una red global que supera las 20.000 unidades, pero constituye una señal clara de inflexión en la trayectoria de una enseña que busca redefinir su papel en un mercado cada vez más competitivo y exigente.