Las cargas aerodinámicas no son tan determinantes como en la Fórmula 1, pero cada vez están cobrando un mayor peso en MotoGP. Ducati fue la primera fábrica que incorporó un par de pequeñas alas de fibra de carbono en la parte delantera de su Desmosedici GP15 al inicio de la pasada temporada y en la presente campaña las ha vuelto a incluir, aunque en esta ocasión han aumentado de tamaño considerablemente y lucen los colores rojo y blanco del equipo. Yamaha lo hizo en el GP de San Marino, también el pasado curso, aunque el invento no terminó de convencer a sus pilotos. “Es mucho mayor el tiempo que perdemos hablando de ellas que lo que se gana con las alas en la pista”, bromeó Valentino Rossi tras probarlas en Misano.



Ahora ha sido Honda Racing Corporation (HRC) la que se ha lanzado a experimentar al montar, en el test que se está llevando a cabo estos días en el circuito qatarí de Losail, unas pequeñas alas en el tren delantero de su RC213V con el objetivo aumentar la carga aerodinámica en la parte delantera para mejorar la estabilidad en frenada y obtener más agarre, evitando que la rueda delantera se despegue del asfalto al accionar el puño del gas. Hiroshi Aoyama, piloto probador de HRC, ha sido el encargado de ponerlas en pista en el primer día de test, en el que Jorge Lorenzo ha marcado el mejor crono (1:55.452) y tanto Márquez (a 1.071) como Pedrosa (a 1.458) han terminado muy retrasados.



“Aún no sé si nosotros llevaremos las alas de manera permanente. De momento, las que aquí hemos montado son un experimento y no suponen una gran diferencia. No suponen un gran paso adelante. Depende del viento que haga pueden ser positivas o negativas”, argumentó el vigente campeón del mundo y gran dominador de la pretemporada.

La incorporación de las alas en la cúpula de la moto tampoco es una novedad revolucionaria porque hace 17 años que Yamaha ya las probó cuando Carlos Checa y Norick Abe eran sus pilotos, en 1999.

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