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El magnesio es un mineral vital para el organismo humano, dado que participa en más de 300 reacciones químicas de forma activa. Esta molécula es necesaria para el correcto funcionamiento del metabolismo energético, el sistema cardiovascular, e incluso el sueño. De hecho, se sabe que el magnesio mejora y reduce el estrés, ayudando también a mejorar y potenciar un sueño reparador y de calidad.

Sin embargo, se calcula que entre el 70-80% de la población sufre déficit de magnesio y no lo sabe. En parte, porque su diagnóstico mediante métodos analíticos rutinarios es extremadamente difícil. Algunos síntomas sí pueden ayudarnos a llevar a cabo este diagnóstico, aunque de forma clínica y no analítica, como ha explicado recientemente la doctora Amara Aladel en uno de sus reels de Instagram.

Como explica Aladel: "¿Sabías que tu cansancio y estrés pueden deberse a la falta de un mineral, entre otros muchos factores? El déficit de este mineral puede provocar fatiga, calambres musculares y hasta ansiedad. Y es que el magnesio es vital para más de 300 funciones vitales en nuestro cuerpo".

Así, continúa, suplementar con magnesio no solo compensa estas deficiencias y corrige estos síntomas, sino que ha demostrado tener más beneficios. En este caso, ella se ha centrado en explicar cuatro de dichos beneficios, aunque existen muchos más.

Por un lado, la suplementación con magnesio mejora la calidad del sueño. En este caso, se sabe que el magnesio colabora en la regulación de los neurotransmisores implicados en el descanso nocturno, facilitando un descanso reparador. El magnesio interviene en la regulación del sueño actuando como cofactor enzimático en la síntesis de melatonina, pero también modula los receptores de GABA, un neurotransmisor esencial en la regulación del estrés y el sueño.

Según un metanálisis publicado en 2021, el magnesio podría mejorar tanto la latencia como la calidad del sueño si se toma en dosis de entre 300 y 500 mg al día. Concretamente, el bisglicinato de magnesio o el citrato de magnesio habrían sido los más estudiados en este ámbito. Sin embargo, cabe recordar que el citrato de magnesio tiene efectos laxantes en dosis elevadas.

Por otro lado, la suplementación con magnesio colabora en la regulación de la presión arterial, dado que provoca la relajación de los vasos sanguíneos, mejorando la salud cardiovascular. En definitiva, el magnesio tendría potencial vasodilatador, evitando la entrada del calcio en el músculo liso que recubre las arterias.

Según un metanálisis publicado en 2016, la suplementación con magnesio podría funcionar como colaborador en el manejo de la hipertensión en estadíos leves, o bien en pacientes con mayor riesgo cardiovascular que no acaban de mejorar con el tratamiento habitual, pero no sería ideal en monoterapia si ya se sufre hipertensión.