Estos días se celebra la Semana Mundial de la Continencia para atraer atención sobre una enfermedad que afecta a unos 420 millones de personas en el mundo. La incontinencia puede tener un impacto significativo en la vida de los pacientes pues no solo afecta a la salud física, sino también a la salud emocional y social de quienes la padecen.

Se caracteriza por la pérdida de control de la vejiga o el esfínter, causando fugas involuntarias en las personas que padecen la enfermedad. Esto provoca una enorme vergüenza en la mayoría de las personas y, como consecuencia, solo la mitad de los pacientes que presentan síntomas lo consultan con su médico, según Medtronic. Las estimaciones calculan que alrededor de 2 millones de personas en España padecen incontinencia anal y 6,5 millones urinaria.

Uno de los principales desafíos a los que se enfrentan los pacientes con incontinencia es la limitación en su vida diaria. La constante preocupación por las fugas puede llevar a evitar actividades sociales o laborales, resultando en el aislamiento del paciente y la disminución de su calidad de vida.

La incontinencia afecta negativamente la autoestima y confianza de los pacientes en sí mismos, y el miedo a sufrir un episodio de incontinencia en público puede generar ansiedad, estrés e incluso depresión. De hecho, se estima que alrededor del 40% de los pacientes con incontinencia anal sufren alteraciones psiquiátricas o problemas de salud mental. “Cuando una persona comienza a sufrir incontinencia, su vida da un giro de 360 grados. Muchas de las personas que convivimos con esta enfermedad cargamos con una mochila llena de miedos, vergüenza e inseguridades”, explica Ángels Roca, presidenta de ASIA (la asociación de pacientes de incontinencia).

#LaMochilaMásPesada

Medtronic ha lanzado la campaña #LaMochilaMásPesada para concienciar sobre el impacto emocional y el estigma que recae sobre estos pacientes. La mochila ilustra todas esas consecuencias psicológicas que arrastran los pacientes además de los síntomas de la patología.

Aunque la incontinencia es, por lo general, más común en mujeres y mayores, “esta enfermedad puede sufrirla cualquier tipo de persona, indistintamente de su sexo o edad, y en cualquier momento cualquiera de nosotros puede convertirse en paciente. Por ello, no debemos estigmatizar a las personas que viven con este problema de salud”, afirma Ángels Roca.

Sus causas son variadas, puede deberse a la debilitación de los músculos a causa del parto, lesiones derivadas de accidentes o cirugías, defectos de nacimiento, por la acción de algunos medicamentos e incluso por trastornos que afecten al sistema nervioso como la enfermedad de Parkinson o la esclerosis múltiple.

Pero cabe destacar que la incontinencia no es una condición sin solución. Existen multitud de opciones de tratamiento y estrategias de manejo que pueden ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Desde terapias conductuales para entrenar los músculos del suelo pélvico, a medicamentos y cirugía.

“Es una patología que tiene una prevalencia alta en la sociedad pero es invisible porque supone un gran estigma social que provoca que muchos pacientes vivan en silencio esta enfermedad, dificultando su diagnóstico y tratamiento a pesar de que en la actualidad afortunadamente contamos con muchas opciones terapéuticas”, declara la doctora Elena Bermejo coloproctóloga del Hospital de La Princesa de Madrid. Por eso es tan importante, recalca la presidenta de ASIA, que “los pacientes alcen su voz y acudan al médico en busca de soluciones, pero también está en las manos de todos ayudarnos a aligerar la carga de esa mochila a través de su empatía y sensibilidad”.

Con el apoyo adecuado y ayuda médica, es posible mejorar los síntomas y recuperar la calidad de vida perdida. A través de campañas como esta, se busca fomentar la conciencia social sobre esta patología, poniendo la atención de una manera muy gráfica en todas las consecuencias, físicas y mentales, que tiene la incontinencia. E, igual que ocurre con el peso de una mochila, el apoyo de otras personas aligera la carga.