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    Lavar o no lavar, ésa es la cuestión.

    En la piel de las frutas y verduras puede haber restos de suciedad, bacterias o incluso restos de pesticidas, por ello son muchas las personas que optan por lavarlas. Cuando comemos una fruta con su piel, parece obvio la necesidad de limpiarla, pero también se debe hacer cuando se va a comer pelada para evitar que las posibles bacterias o suciedad del exterior de la fruta pasen al interior de la misma.

    Lo que muchos olvidan es que en otros muchos alimentos puede haber también restos de suciedad o polvo por los lugares en los que han podido ser almacenados. También son buen ejemplo los frutos secos como las nueces o las almendras, si los hemos comprado a granel y no envasados pueden contener polvo o restos de suciedad que se acumulan en sus cáscaras o en los lugares donde están depositados.

    Lavar o no lavar, esa es la pregunta que les ha surgido a muchos cocineros caseros. En esta galería se hace un repaso de algunos de los alimentos que debemos lavar antes de cocinarlos o consumirlos.

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    Aguacates

    La corteza y la piel de las frutas puede tener bacterias, restos de pesticidas y otros gérmenes que se recogen durante su procesamiento, empaquetado y envío a los supermercados. Además, es probable que tus manos no sean las primeras en tocar la comida una vez expuesta en la tienda.

    Por ello, para evitar los gérmenes que puedan acumular se recomienda a los consumidores que laven cualquier alimento con corteza.

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    Granos enteros

    Entre los granos enteros más comunes, se encuentra la avena, la linaza, el maíz y el centeno. Aunque los granos se hierven en agua o caldo hasta que quedan tiernos y esponjosos, requieren un enjuague anterior. Los granos como el arroz, la quinoa o la cebada deben lavarse bien con agua fría antes de ser cocinados para eliminar el exceso de almidones, suciedad y gérmenes.

    Además, la quinoa tiene una capa natural de saponina en cada semilla (la saponina es una sustancia que le da a la quinoa un sabor amargo si no se enjuaga), por lo que lavarla antes de consumirla es una forma de asegurarse que tenga un sabor delicioso siempre que la cocines.

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    Melón

    Los consumidores no piensan en lavar la cascara del melón antes de contarlo porque solo comen el interior. Bacterias como la Salmonella y la Listeria pueden vivir en la corteza del melón, y cuando se corta, la bacteria puede tocar la parte comestible y ser ingerida al morderlo. 

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    Latas, botellas y tarros

    Latas de refresco, botellas de agua, botellas de vino: todas se empaquetan y luego se almacenan antes de enviarlas y almacenarlas nuevamente. También pasan por varias manos antes de llegar a las tuyas, por lo que se recomienda lavar los envases de todas las bebidas antes de abrirlas. Incluso si vamos a verter el contenido en un vaso. Las latas, frascos o botellas pueden acumular bacterias y exponer al contenido del interior.

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    Mariscos

    El marisco muchas veces se esconde bajo una concha o exoesqueleto. Aunque no masticamos las conchas de las almejas, las bacterias que viven en ellas podrían terminar en la parte que comemos. Se deben lavar los mariscos, como las almejas y los mejillones, para eliminar la arena o la suciedad antes de cocinarlos o comerlos. La mejor forma de lavarlos es enjuagarlos en agua y luego ponerlos en una olla con agua fría y sal. Se deposita la olla durante media hora en la nevera y ya están listos.

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    Frutas y verduras

    Las frutas y verduras, ya sean crudas o cocinadas deben lavarse antes de comerlas. Simplemente se trata de enjuagarlos con agua a temperatura ambiente para eliminar las bacterias de la superficie que podrían estar en el exterior debido al contacto con las manos de los manipuladores de alimentos o de los compradores.

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    Perejil

    El perejil es una de las hierbas favoritas para guisos, sopas y ensaladas, pero también es uno de los alimentos más sucios. Dado que la mayoría de las hierbas son sensibles al agua (se aplanan o se vuelven viscosas con rapidez) nunca reciben el lavado completo necesario para asegurarnos que no nos estamos comiendo pequeñas cantidades de tierra. Por ello, es recomendable que si compramos perejil fresco le demos un buen lavado de agua fría.

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    Setas y champiñones

    Las setas y champiñones son como pequeñas esponjas que absorben la suciedad a medida que crecen por lo que es importante lavarlos. Para limpiarlos, solo tienes que llenar un tazón con agua y dejarlos flotar para que la suciedad se filtre naturalmente hasta el fondo.

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    Puerros

    Las verduras de hoja verde no son las únicas que pueden introducir suciedad y arena en los alimentos. Las cebollas, los miembros de la familia allium y las verduras agrupadas como el apio tienen grietas y muescas que no se limpian con un simple lavado.

    Es recomendable cortar el puerro a lo largo por la mitad, quitar el extremo de la parte blanca y enjuagar individualmente cada una de las capas que puedan contener arena con agua.