Un hombre británico infectado por el VIH se ha convertido en la segunda persona del mundo en la que se ha logrado eliminar la infección aunque, para ello, ha tenido que sufrir una grave enfermedad además de ser seropositivo. Ha sido el tratamiento de esta dolencia, un linfoma de Hodgkin detectado en 2012, lo que ha permitido acabar con el VIH de su cuerpo, que lleva 18 meses sin rastros del virus sin necesidad de medicación para controlarlo. 

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Se trata de la segunda vez que se consigue este hito que la ciencia lleva persiguiendo sin éxito desde que se identificó el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). En esta ocasión, el estudio -liderado por el University College de Londres- se ha realizado en el marco del consorcio IcisStem, liderado por el investigador de la entidad española IrsiCaixa Javier Martínez-Picado

El estudio se ha publicado en la revista Nature y es tal el impacto del mismo que los medios de comunicación anglosajones se han saltado el embargo, ya que su difusión estaba prevista para la noche de este martes. 

El caso tiene muchísimas similitudes con el único caso documentado hasta la fecha de curación del VIH, el de Timothy Ray Brown, del que en un principio tampoco se hizo público el nombre. De hecho, durante años fue el paciente de Berlín, tal y como el nuevo caso se conoce ahora como el paciente de Londres. 

En el caso de Brown fue una complicada leucemia lo que le hizo requerir de un trasplante de médula ósea como una opción terapéutica. Su hematólogo, el alemán Gero Hütter, decidió por su cuenta y riesgo buscar una médula de un donante peculiar, uno que presentara una rara mutación en el gen CCR5 -Delta 32-, que hace inmune a los que la tienen al virus del sida. 

Es exactamente la misma estrategia que se ha seguido ahora con el seropositivo británico, al que se tuvo que tratar de su linfoma también con un trasplante y para el que sus médicos decidieron buscar este particular tipo de donante. 

Como en el caso de Brown, el trasplante consiguió junto a su médula nueva la esperada remisión de su linfoma, pero también la más inesperada de sus células de VIH que, aunque se mantienen en niveles indetectables con el tratamiento antirretroviral, se quedan en reservorios en el organismo de forma que vuelven a salir en cuanto cesa esta terapia. 

"La principal conclusión que extraemos de toda esta información es que el paciente de Berlín no fue simplemente una anécdota y que es posible conseguir una remisión total del virus", explica Javier Martínez-Picado, líder del consorcio y uno de los autores del estudio publicado en Nature

Los autores son reticentes a la hora de hablar de cura, porque sólo han pasado 18 meses desde que el paciente se dejó de medicar con antirretrovirales, pero no se había observado un tiempo de remisión tan largo desde Brown. 

Desde que se publicó el caso de Timothy Brown, que en la actualidad vive en California y sigue libre del VIH sin necesidad de antirretrovirales- los médicos han intentado replicar la estrategia más veces, aunque ésta ha sido la más parecida. En 2013, dos seropositivos estadounidenses -a los que también se les detectó y trató de un cáncer hematológico y a los que se denominó como pacientes de Boston- parecieron haberse curado de su infección, pero está reapareció a los meses. En ambos casos, el donante no era portador de la mutación CCR5 Delta 32

En 2014, un equipo del Instituto Catalán de Oncología (ICO) llevó a cabo una estrategia similar con un paciente de linfoma agresivo al que se sometió a un trasplante de células madre de un donante con la misma mutación. Aunque el método pareció haber funcionado -tres meses después de dejar de medicarse, el seropositivo seguía sin requerir de sus antiguos antirretrovirales-, el hombre recayó en su cáncer y falleció poco después, por lo que el seguimiento no fue suficiente