Jesús Vaquero es el jefe de Neurocirugía del Hospital Puerta de Hierro de Madrid y es lo más parecido a un héroe que nos podemos encontrar este viernes en España. No lo dice él, sino los pacientes que se han beneficiado de una idea que empezó como un sueño probado en cerditos parapléjicos en un laboratorio de investigación de su hospital y ha acabado devolviendo la ilusión a alrededor de 100 enfermos, los participantes en los seis ensayos clínicos llevados a cabo hasta que la Agencia Española del Medicamento ha autorizado la primera terapia celular desarrollada íntegramente por profesionales de la sanidad pública madrileña.

Ellos son sólo la punta del iceberg de lo que se va a conseguir con NC1. Así se llama el fármaco que se empezó a probar en humanos el 1 de julio de 2013 y que ahora va a empezar a usarse fuera de ensayos clínicos, financiado por la seguridad social y en hospitales públicos de España, en 30 lesionados medulares que seleccionará un comité de expertos. El hito lo es en varios aspectos.

En primer lugar, porque los ensayos -publicados en revistas como Cytotherapy, demuestran que la aplicación de esta terapia celular, obtenidas del propio paciente, mejora a los enfermos. En segundo, porque el logro se ha conseguido con la colaboración público privada -además de los fondos públicos, han apoyado económicamente la iniciativa la Fundación Mapfre y la Fundación Rafael del Pino- y, en tercero, casi lo más importante, porque el medicamento ha cambiado ya la vida de muchos lesionados medulares y su alcance, ahora, se amplificará aún más. 

La suerte de entrar en un ensayo

David Serrano apenas tenía 29 años cuando sufrió una lesión medular que le afecta a la parte inferior del tronco y le causa una falta de movilidad en el glúteo y en el isquio y le impedía completamente moverse de rodilla para abajo. Tenía también un grave problema del que se habla mucho menos, y que él define como "lo más problemático", la dificultad para controlar los esfínteres

David sufrió el accidente cuando todo parecía sonreírle. Había montado un taller y había pasado de trabajar de mecánico a ser un empresario autónomo de la automoción. Y de repente, por un accidente, pasó de ser una persona autónoma a quedarse tres meses en una cama. Esa mala suerte se compensó en parte cuando entró a formar parte del ensayo promovido por Vaquero. "Desde el principio me notaba más estable y eso me daba más seguridad para probar muchas más cosas, para hacer nuevos ejercicios, que antes me costaban o eran imposibles y sufría intentándolo porque no veía resultados", cuenta. 

Cuando tuvo el accidente, David pensaba que cuando tuviera pareja no podría pasear con su mujer ni con sus futuros hijos. "Ahora lo hago. Soy capaz de llevar a mi niño al cole de la mano y ando así de chulo porque soy así. Hacerlo es fantástico", comenta. 

Aunque cree que "conseguir controlar los esfínteres de una manera mayor sería increíble", Serrano es más que optimista: "Yo ya sé que no voy a subir el Everest... pero bueno ... a lo mejor porque tampoco me lo propongo". 

"Sé que no me están intentando engañar"

Rafael Ramírez también entró en uno de los ensayos clínicos para probar la terapia celular desarrollada en el hospital madrileño. A este empleado de la construcción la vida le cambió en octubre de 2013, cuando literalmente se le cayó una pared encima, que le hizo perder flexibilidad y movilidad de cintura para abajo. 

Su mujer estaba embarazada de ocho meses , pero fue quien le dio la clave que le ha sostenido estos casi seis años. "Ni una lágrima", le dijo mientras le apoyaba en el calvario de no poder cambiar el pañal a su hijo, no poder cogerlo, ni pasearlo... hasta que Vaquero entró en su vida. 

Lo que más valora de lo conseguido con la terapia es controlar esfínteres, "lo peor que tiene un lesionado medular". Ahora es un tema que tiene "muy mejorado" y puede moverse, viajar. Hasta acaba de encontrar una moto adaptada y se plantea volver a cogerla. 

De la noticia de que la terapia que él recibió en el contexto de un ensayo clínico y ahora estará disponible como medicamento normal, Rafael valora "que se haga en la sanidad pública". "Así sabes que no te están intentando engañar o sacar dinero. Hay mucha gente que se quiere aprovechar de la situación en la que te encuentras, mucho sinvergüenza. Que se haga en la sanidad pública, sin que tú tengas que invertir nada de dinero, te da una seguridad increible", subraya. 

A las historias de David y de Rafael, que hoy han querido acompañar a Vaquero en la presentación de su logro -en un acto en el que también ha participado el presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido- habrá que sumarle al menos 30 más en el próximo año. Y muchas más en los que quedan por llegar. Pronto, quizás, la lesión medular deje de ser el drama que es en la actualidad y se logre sin pseudociencias, con investigación y firmeza