El afán por etiquetarlo todo con neologismos –y si son anglosajones, mucho mejor- ha llevado a que se use un nuevo término para una práctica que existe desde tiempos inmemoriales y que se encontraba integrada en lo que se conocía como voyerismo: el goce de contemplar cómo otras personas están en actitudes íntimas o eróticas.

La mencionada nueva palabra es cuckolding y está referida a hombres heterosexuales que, sin intervenir, se excitan mientras miran cómo su pareja práctica sexo con una o varias personas a la vez. Pero no lo hacen observando de una manera clandestina, como suele ser el caso de los voyeristas, sino estando situado frente a su pareja y sus amantes.

El término proviene de 'cuckold' que es el vocablo en inglés para referirse al hombre que es engañado por su esposa o como se conoce popularmente 'cornudo'. Pero en este caso se trata de unos 'cuernos consentidos', por lo que quienes llevan a cabo esta práctica de observar a la pareja gozar con otros no se sienten ofendidos al ser aludidos por tal mote.

Muchos son los expertos que señalan que la práctica del cuckolding ayuda a afianzar las relaciones de pareja e incluso a mantener la llama de la pasión entre ambos ya que ayuda a llevar a cabo las fantasías eróticas o parafilias de los dos miembros. Por un lado la necesidad de observación del cuckold -o marido voyerista- y por el otro el troilismo de la esposa, que consiste en el deseo de ésta por mantener relaciones sexuales múltiples.

Otra de las ventajas de este tipo de relaciones es la liberación que puede llegar a sentir los miembros de la pareja al realizarse todo bajo la permisividad y supervisión de ambos: la mujer lleva a cabo sus deseos de mantener relaciones con otras personas sin ser señalada como adúltera.

Por su parte, el marido no siente ningún tipo de frustración o engaño, ya que todo lo que está llevando a cabo su esposa ha sido pactado y consentido por los dos. De este modo, la pareja no experimenta ninguno de los conflictos y crisis de confianza que supondría una infidelidad tradicional.

Pero, evidentemente, también se da el caso a la inversa, aunque en menor proporción, en que la persona que observa es la mujer y quien disfruta de la relación con otra persona que no es su pareja es el hombre. En esta ocasión la figura de ella es conocida como 'cuckquean' y la práctica como observadora es llamada 'cuckqueaning'.

Cabe destacar que tanto el cuckolding como el cuckqueaning no se trata de prácticas que se lleven a cabo continuamente dentro de la pareja, sino que son uno más de los muchos juegos sexuales y fetiches que estos pueden tener a lo largo de su relación. Y también es una fantasía popular para el sexo en solitario: es todo un subgénero del cine porno que a menudo incluye un componente interracial: en estos vídeos, el marido blanco tiende a buscarle un amante negro a su esposa.

Se suelen alternar con otras experiencias en las que participan ambos, ya sea alternándose en los roles o, como puede ser, acudir a clubs de swingers e incluso incorporando a una tercera persona –normalmente una mujer joven- en lo que es conocido como 'sexo unicornio'.

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