Hugh Hefner, fallecido a los 91 años en su legendaria mansión Playboy de Los Ángeles, construyó su imperio sobre la imagen de un estilo de vida masculino, hedonista y promiscuo. Y él fue su principal icono, enfundado en un batín de seda o un uniforme de capitán y escoltado por sus neumáticas conejitas. En 2010, con motivo de su divorcio de su segunda esposa, la modelo Kimberley Conrad, la vida sexual del octogenario empresario interesó a los medios, y se pudo saber que consumía Viagra regularmente.

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"¿Toma usted mucha Viagra?" - preguntaba a bocajarro The New York Times. "No mucha, sólo cuando toca" - respondía Hefner sin tapujos. "Hago el amor un par de veces a la semana y la tomo cuando voy a hacer el amor. Y déjame que te diga, a los 84 años, ayuda. La llamo el pequeño ayudante de Dios". Ante su entusiasmo la entrevistadora inquiría si no había algún acuerdo comercial detrás. "No, esto es publicidad que les hago de gratis".

Los problemas de erección de Hefner volvieron a ser noticia un año después. Se había prometido con la playmate Crystal Harris, de 25 años, pero la joven había cancelado la boda prematuramente. Entre otras alegaciones, revelaba que el fundador de Playboy era incapaz de mantener relaciones sexuales. Él respondió en una de las últimas entrevistas que concedería, asegurando que todavía hacía el amor una vez a la semana, "con ella y otra chica", y con ayuda de la pastilla azul.

Todavía quedaba un giro en esta escabrosa historia. En la prensa británica, las conejitas gemelas Kristina y Karissa Shannon, que además de empleadas fueron unas de las centenares de novias que Hefner asegura haber tenido, declaraban que a los 85 años se había quedado sordo por consumir Viagra en exceso. "Lleva audífonos, pero incluso así solo oye por un oído. Puedes hablar al lado suyo y no se entera. Pero dice que prefiere seguir haciendo el amor a oír".

Kristina y Karissa Shannon. Gtres

La pérdida de audición neurosensorial

¿Por qué se comentaba en los pasillos de la mansión Playboy que la sordera del patrón venía provocada por la Viagra y no por cualquier otra dolencia vinculada a la edad? Lo cierto es que ese mismo año la NHS, el Servicio Nacional de Salud británico, había relacionado la toma de la pastilla contra la impotencia con casos de sordera súbita. Esta dolencia se conoce como pérdida de la audición neurosensorial.

Aunque el magnate parecía tomárselo con humor, se trata de un mal angustioso: las personas afectadas dejan de oír de golpe por un oído o por los dos. Las causas son múltiples, desde una enfermedad infecciosa a una tumoral, pasando por coágulos, traumatismos, trastornos específicos del canal auditivo o reacciones a la medicación. Por este motivo, la audición no siempre es recuperable.

Las medicaciones contra la disfunción eréctil están basadas en fármacos inhibidores de la PDE-5, un tratamiento que tiene efectos vasodilatadores. La NHS pudo detectar 47 casos de sordera súbita vinculadas al consumo del medicamento entre personas de una media de 56,6 años, dos tercios de las cuales dejaron de oír 24 horas después de haberla tomado, y en la gran mayoría de los casos, únicamente de un oído. La causalidad no llegó a determinarse, pero las alteraciones en la circulación sanguínea han probado ser causa de pérdida auditiva.

En cualquier caso, el Servicio Nacional de Sanidad determinaba que se trataba de una incidencia "rara" y descartaba una alerta sanitaria. En un varón de la edad de Hugh Hefner, la principal preocupación a la hora de recetar la Viagra es de tipo cardíaco. Y poco después del revuelo sobre su sexualidad en la senectud, el mítico playboy se decidía a colgar las espuelas y pasar sus últimos años con tranquilidad. "Ahora preferimos quedarnos en la cama viendo una película" - contaba recientemente su joven esposa.