Los testículos son de los órganos a los que más se hace referencia en las conversaciones entre españoles. Hay multitud de expresiones que los utilizan para mostrar indignación, falta de valor o exceso de arrojo. "Tiene huevos la cosa. No le echas huevos. No hay huevos a...".

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Sin embargo, hay muchas características de los órganos encargados de producir espermatozoides que son desconocidas para la población en general. Tienen un mecanismo de protección, tardan mucho tiempo en formar un espermatozoide y atesoran un alto 'nivel protéico'.

El punto débil de todos los hombres es también esencial para mantener el nivel hormonal en el cuerpo. En el siglo XVI se popularizaron los castrati o capones, como se conocía en España a los niños que eran castrados para mantener su voz aguda y dedicarse al canto. Así evitaban la producción de testosterona y eran idóneos para ciertos papeles de ópera. 

La ciencia lleva años investigando sobre este órgano que, más allá de su valor simbólico, juega un importante papel fisiológico y reproductivo. Aquí, ciertas curiosidades sobre los testículos que muy probablemente ignores. 

Están en el exterior para mantener una temperatura adecuada

Que estén colgando junto con la bolsa escrotal no es un capricho de la naturaleza. En su interior se encuentran las células de Leydig, que son las encargadas de producir la testosterona y las células de Sertoli, que producen los nutrientes necesarios para mantener activos a los espermatozoides.

Para que tengan un funcionamiento correcto, necesitan una temperatura inferior a la del cuerpo humano, en torno a los 35 ºC. También por este motivo, en los momentos en los que hace frío se suben para aprovechar el calor del cuerpo y cuando hay una temperatura elevada en el ambiente se desplazan para abajo buscando una temperatura más baja.

Si se encontrasen en el interior del organismo, el calor inutilizaría el aparato reproductor masculino, ya que a 37 ºC no podría funcionar correctamente y produciría esterilidad.

Es conveniente tocárselos regularmente

El urólogo de la clínica Ruber de Madrid Alberto Pérez Lanzac recomienda a los hombres tocarse los testículos regularmente. Esta acción preventiva sirve para que, en caso de que aparezcan bultos, se puedan detectar de forma precoz.

En el tratamiento del tumor testicular, hay un mejor pronóstico de curación para personas a las que se las detecta la enfermedad en una fase no muy avanzada. Según datos de la Sociedad Americana del Cáncer, uno de cada 263 hombres desarrollará cáncer de testículos alguna vez en su vida y la edad media de detección son los 33 años.

Uno es más grande que el otro

Es extraño encontrar un hombre con los dos testículos exactamente del mismo tamaño. Generalmente, el izquierdo suele ser entre un siete y un diez por ciento más pequeño que el derecho.

Una de las hipótesis que busca dar explicación a esta desigualdad es que se determina por las mismas causas que una persona es diestra o zurda. La asimetría cerebral, que es lo que define que un brazo sea más hábil y otro menos, también provocaría que uno de los testículos se desarrolle más que el otro.

Su trabajo es complejo y dura dos meses

El proceso de formación de espermatozoides que se produce en el interior de los testículos consta de tres fases y dura aproximadamente dos meses. Se llama espermatogénesis y transforma las espermatogonias -las células germinales primitivas- en la que finalmente se utilizarán para la reproducción.

La primera fase consiste en la duplicación de las espermatogonias, que se transforman en espermatocitos, que contienen en 46 cromosomas información genética del padre y de la madre. En esta fase también se sintetiza el ADN, dando lugar a los espermatocitos primarios.

El segundo paso es la meiosis y dura 24 días. Las células creadas previamente se entrecruzan entre si y se vuelven a dividir formando al final del proceso las espermátidas. En esta fase, el proyecto de espermatozoide ya tiene definidos los 23 cromosomas que posteriormente se unirán al óvulo femenino en la fecundación y transmitirán las características físicas del progenitor.

Por último, se produce la transformación en espermatozoides. En esta etapa se forma la cola o flagelo que permite a los espermas desplazarse y aparecen las mitocondrias, que les dotan de la energía necesaria para sobrevivir.

Un mecanismo de protección que los 'esconde' cuando es necesario

Al sentir un contacto en la parte interna de la zona superior del muslo, el músculo cremáster, que se encuentra en la ingle, tira del testículo de ese lado hacia arriba. Este mecanismo se llama reflejo cremaréstico.

El estar en el exterior del cuerpo, hace que los órganos que forman los espermatozoides sean más susceptibles de sufrir cualquier golpe, por lo que es necesario este recurso para evitar lesiones serias en la zona.

Tienen una gran diversidad de proteínas

Según una investigación en la que han participado 13 instituciones y ha sido liderada por el Real Instituto Tecnológico de Estocolmo, en Suecia, en los testículos están representadas el 77% de todos los tipos de proteínas que hay en el cuerpo humano.

Según el estudio, en los órganos reproductivos masculinos hay 999 tipos de proteínas diferentes y se cree que en los ovarios podría haber un número similar. Mientras tanto, en el cerebro hay 318.

La ballena, el animal con los testículos más grandes

Los machos de la ballena franca austral son los seres vivos del planeta con los testículos de mayor tamaño, ya que entre los dos pesan cerca de una tonelada.

Es un peso normal, si se tiene en cuenta el total, que puede llegar a los 40.000 kilos repartidos en 15 metros de longitud.