Chicago

La mayoría de los hospitales de referencia en el tratamiento del cáncer cuentan en la actualidad con una unidad de psicooncología. Sin embargo, son muchos los pacientes que pasan por un diagnóstico -y posterior terapia- de esta dolencia sin hablar jamás con un psicólogo y, sobre todo, sin que su oncólogo se lo haya siquiera sugerido. 

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Por esta razón, llama la atención la presentación en el mayor congreso de la especialidad del mundo -el de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica, ASCO, que se celebra estos días en Chicago- de dos estudios que no sólo avalan la existencia de esta disciplina, sino que concluyen que es positiva para los pacientes

Es como una especie de puesta de largo de una especialidad que data sólo de finales de la década de 1970, cuando hablar de cáncer dejo de ser el estigma que era hasta entonces, como se cuenta en el artículo (PDF) Historia de la psicooncología: superando las barreras de actitud y conceptuales

Ojo, nadie está hablando de esa pseudociencia que afirma que las emociones mejoran el pronóstico del cáncer. Aquí se trata del bienestar del paciente, no de su evolución clínica. Porque aunque son muchas las sensaciones positivas en torno a los avances en la lucha contra la enfermedad, hay un sentimiento primario contra el que es difícil luchar con quimioterapia: el miedo. 

Así, es una buena noticia el trabajo presentado por investigadores australianos que demuestra en 222 supervivientes de distintos tipos de cancer, incluyendo el melanoma o el colorrectal, que un novedoso método de intervención denominado Conquer Fear, aún no incorporado a la práctica clínica y consistente en sesiones individuales con terapéutas que se centran en enseñar a aceptar la incertidumbre, controlar la preocupación y aceptar los periodos entre revisiones, era más eficaz que la relajación para ahuyentar el miedo

Lo demostraron con una herramienta, el Inventario del Miedo de Recurrencia del Cancer. Es un cuestionario de 42 preguntas que permite numerar el miedo con una puntuación que oscila entre 0 y 168.

Ya desde la finalización de la intervención psicológica, se vio que ésta reducía el miedo a la recurrencia entre los supervivientes, pero las diferencias aumentaron con el tiempo y el resultado en el índice del miedo se reducían en 27 puntos a los 6 meses, frente a los 17 en el grupo control, el que recibió sólo técnicas de relajación

"El número de supervivientes de cáncer es hoy más alto que nunca, pero muchos de ellos temen que el cáncer va a volver incluso mucho tiempo después de haber terminado el tratamiento. La esperanza es que los resultados positivos de esta intervención para reducir dicho miedo pueda ayudar a que esté más disponible para los pacientes", explicó el portavoz de ASCO Don Dizon. 

Éste no ha sido el único estudio destacado sobre psicooncología que se va a presentar en ASCO. Otro trabajo se centra en los que no son supervivientes y, de hecho, no tienen muchas posibilidades de llegar a serlo. Se trata de los enfermos diagnosticados con cáncer avanzado, que viven con una angustia difícil de manejar por sus oncólogos. En un grupo de 305 de ellos se ha estudiado la eficacia de una intervención psicológica llamada Manejando el Cáncer y Viviendo en Paz (CALM, de sus siglas en inglés). 

A los tres y seis meses los pacientes tratados con ella presentaban una importante reducción en sus síntomas depresivos, mayor bienestar psicológico y se encontraban más preparados para el final de la vida.

Lo que hace que estos dos estudios sean especialmente significativos no es sólo que estén destacados en el programa -y para los periodistas que cubren el congreso- sino que la eficacia de las intervenciones psicológicas han sido evaluadas siguiendo el más riguroso método científico, con grupos control y de intervención y herramientas objetivas para medir los resultados.