Londres

Las bicicletas de spinning abren paso a somieres, colchones y pomposos edredones blancos. La luz se vuelve tenue, la música relajante y en la sala donde hasta hace unos minutos un grupo de maníacos sudaba la gota gorda a ritmo de música electrónica aparecen personas en pijama. De esta guisa se visten quienes quieren participar en el nuevo invento de una conocida cadena de gimnasios británica: el Napercise. Es una palabra compuesta entre nap (siesta) y exercise (ejercicio).

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Los británicos parecen haber descubierto los beneficios de la siesta española y están dispuestos a explotarlos. La intención es ofrecer las clases a los padres y madres que no descansan lo suficiente. De acuerdo con un estudio realizado por David Lloyd, esta conocida cadena de gimnasios, el 86% de los padres y madres encuestados reconoce sufrir fatiga y un 26% dormir menos de 5 horas diarias. Esto, combinado con el estrés, la ansiedad y las largas jornadas laborales afecta al estado de bienestar de las familias modernas de hoy.

Esta es la razón por la que la compañía ha introducido esta una nueva clase dentro de la oferta semanal de sus centros. Consiste únicamente en echarse una cabezadita. Asesorados por expertos en el descanso, la empresa asegura que 45 minutos de sueño pueden revitalizar la mente, el cuerpo y hasta ayudar con la dichosa quema de calorías.

En EL ESPAÑOL no hemos querido perdernos esta versión de la siesta practicada en gimnasios así que hemos visitado uno de los centros. El funcionamiento es sencillo. Ataviados con pijama o con ropa cómoda los primeros 10 minutos consisten en estiramientos. Son movimientos parecidos a los de cualquier clase de yoga o pilates que quieren alejarte del estrés para entrar en un estado de relajación mental. Todo esto ambientado con la misma música que puedes encontrar en un spa. Una vez hemos estirado músculos y estallado algunos huesos todos listos para trepar la cama y echarse a dormir.

A partir de ahora son 45 minutos en los brazos de Morfeo. Cuesta conciliar el sueño fuera de, nunca mejor dicho, nuestra zona de confort pero la luz se apaga, la música desaparece y una se va relajando. Al final de la sesión son otros cinco minutos para despertarse, desperezarse y estirar antes de dejar la sala en un estado de semi-inconsciencia. Toca vestirse y volver al trabajo.

Martin Tanner es el entrenador personal a cargo de la sesión. "Es un placer ver que el culto a la mente empieza también a ocupar un lugar en los gimnasios. No sólo a través de actividad física y mental sino también exclusivamente mental". Las clases son siempre iguales, con la misma estructura. Diez minutos de estiramientos y relajación, 45 de sueño y cinco para despertar. El monitor permanece siempre en la sala en caso de que alguien tenga algún problema y por motivos de seguridad. Para Tanner el problema que encuentra la mayoría de usuarios es que "no consiguen dormir pero igualmente salen de la clase muy relajados".

Joshua vino con su mujer y asegura que no tuvieron problemas en pegar ojo. "Tenemos dos niños de menos de cinco años en casa así que a pesar de pensar que sería difícil dormir rodeados de gente no tuvimos ningún problema. Ha sido muy relajante". Joshua y esposa aseguran que volverán sin pensarlo.

Las clases se llevaron a cabo de forma experimental a primeros de mayo pero ante el éxito de la convocatoria con más de 100 solicitantes Napercise ya forma parte de la rutina semanal de uno de los clubs que la compañía tiene en la capital británica. En los próximos meses planean introducirla en al menos otros dos más.

Sobre detalles técnicos, cabe señalar que las clases tienen lugar por la tarde, normalmente entre la 1 y las 3. Las sábanas se lavan después de cada sesión y los edredones se cambian.

Los usuarios no pagan por asistir. Es una clase grupal al uso como lo pueden ser yoga o body bump. Están incluidas en la mensualidad que paga el socio que parte de las 80£ mensuales, unos 92€.