Durante décadas las investigaciones científicas han asegurado que los alimentos ricos en grasa eran los culpables de la actual epidemia de obesidad, y por ello los alimentos comercializados para perder peso suelen ser "sin grasa", con el objetivo de otorgar beneficios para la salud.

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Sin embargo, diversas investigaciones han desmontado esta creencia: en el año 2015 un trabajo publicado en The Lancet Diabetes & Endocrinology ya afirmó que el exceso de azúcar y carbohidratos, y no la grasa, era el verdadero problema. Ahora, una nueva investigación publicada en Physiology & Behavior vuelve a llegar a una conclusión similar, aunque con un enfoque diferente.

El peligro de los alimentos "sin grasa"

Según esta nueva investigación, los actuales alimentos comercializados como "sin grasa" o "cero por ciento" en el fondo esconden una trampa: la falta de calorías otorgadas por las grasas se rellena con azúcares añadidos. Esto, en consecuencia, puede llevar a un aumento de peso, y no a la pérdida deseada.

Para el estudio se alimentó a ratones mediante una dieta alta en azúcar y baja en grasa, imitando este tipo de alimentos vendidos como "dietéticos", lo que llevó a estos roedores a un aumento de la grasa corporal total en comparación a otros ratones alimentados con una dieta equilibrada.

En comparación, los ratones alimentados con una dieta alta en azúcar no consumieron más calorías que los ratones de la dieta equilibrada; sin embargo, sustituir la grasa por el azúcar en la dieta causó que sus cuerpos acabasen creando la grasa que necesitaban con la mitad de calorías consumidas. Esto, a su vez, acababa provocando un aumento de peso.

Otros problemas del exceso de azúcar

Pero eso no fue todo, y es que los ratones alimentados con esta dieta alta en azúcar y baja en grasa también sufrieron otros problemas de salud: daños en el hígado e inflamación cerebral.

La obesidad provocada a los ratones fue uno de los problemas más llamativos, según los investigadores, pero también detectaron un aumento de grasa localizada en el hígado. Esto, a largo plazo, puede producir una enfermedad hepática que puede llevar incluso a la muerte. Es el conocido como hígado graso no-alcohólico.

Finalmente, la BBC ha ofrecido recientemente una explicación a este exceso de azúcar a cambio de eliminar o disminuir la grasa de los alimentos dietéticos: el azúcar añadido garantiza sabor y textura, aunque las calorías sigan manteniéndose bajas.

Esto es importante a la hora de poder vender los productos a los consumidores, pero existe un problema: al carecer de grasa y tener demasiados azúcares libres, el organismo digiere de forma más rápida estos alimentos, por lo que es más fácil tener antojos y acabar consumiendo más cantidades de lo normal con la excusa de que "son alimentos bajos en calorías".

Los investigadores no han aclarado si es posible revertir los efectos del hígado graso causado por este tipo de alimentación a largo plazo mediante una dieta sana y equilibrada, pero pretenden investigarlo en próximos trabajos.