Ya estamos inmersos en temporada alta de alergias, y aunque los expertos no prevén una temporada especialmente grave, los alérgicos aparecen estos días como objetivo publicitario para todo tipo de productos, en particular remedios naturales o alternativos. No es casual, ya que la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica calcula que el 30% de los españoles padece una reacción alérgica al polen. Pero, ¿funcionan realmente o no merece la pena probarlos? Para salir de dudas, hemos pedido al alergólogo Pedro Ojeda que escrute para Prodigios algunos de los más populares.

Predicción de polen para la primavera de 2016. SEAIC

Homeopatía

Un estudio de la Revista Médica de Homeopatía asegura que un 40% de las personas que utilizan estos productos en España lo hacen para combatir los síntomas de la alergia. Quizá por ello, sus promotores están especialmente activos estos días, resaltando, como en una campaña reciente, que "pacientes alérgicos que presentan algunas contraindicaciones o tienen limitada la medicación como embarazadas, niños, mujeres lactantes o enfermos polimedicados", pueden escoger la homeopatía "como primera opción terapéutica, puesto que no se han descrito efectos adversos relevantes asociados a su toma".

"En mi opinión personal la homeopatía no sirve para nada, es meramente un placebo", dice Ojeda a EL ESPAÑOL, "siempre depende un poco de la terapia, pero prácticamente ninguna se ha demostrado con estudios científicos que avale una eficacia real". 

Según este alergólogo, muchos pacientes "pueden sentir efectos de mejora, pero por un efecto placebo, ya que en los estudios clínicos a doble ciego con placebo para fármacos de alergia, el placebo puede llegar a suponer hasta un 30% de mejoría, por tanto no hay que desdeñarlo".

Fitoterapia

En el caso del uso de plantas como complemento al tratamiento contra la alergia, es cierto que existen algunas como los llantenes (Plantago major y Plantago lanceolata) que han demostrado propiedades anti-inflamatorias y anti-alérgicas. "Ayudan a paliar los síntomas y pueden ser eficaces porque tienen sustancias farmacológicamente activas", apunta Ojeda. "De hecho, estos compuestos herbales han acabado siendo medicamentos, aunque más regulados y definidos, claro".

También los herbolarios venden productos con cantidades bajas polen para, en teoría, ayudar al sistema inmune. "No hay estudios que avalen eso", dice Ojeda. "Perjudicial, en principio, no va a ser porque esa proteína se degrada al llegar al tracto digestivo, pero tampoco hay estudios que avalen que es eficaz".

Acupuntura

Este alergólogo cree que la acupuntura puede tener un efecto beneficioso en "pacientes que tienen urticaria o picores, en cualquier caso, si algún paciente con síntomas muy leves utiliza alguna de estas terapias y cree que está bien controlado, le animo a que siga con ellas, pero si tiene síntomas más intensos, como el asma, nuestra recomendación es decir que use los medicamentos o los inhaladores, y más allá, que haga lo que quiera", añade Ojeda. "Lo que no puedes hacer es que tu asma vaya a peor y confiar en terapias alternativas".

Pólenes alergénicos más frecuentes SEAIC

Cuevas de sal

Una de las opciones más de moda últimamente es la de las cuevas salinas para contrarrestar los síntomas de la alergia. En este caso, el alergólogo advierte que "la haloterapia tiene su razón de ser".

Ya en el siglo XIX, se comprobó que los trabajadores de las minas de sal de Wieliczka, en Polonia, enfermaban poco de las vías respiratorias. El médico de las minas, Feliks Boczkowski, empezó a atribuir ese efecto beneficioso a una saturación de sal en el aire que respiraban. "Ayuda a despejar las vías respiratorias de flema y puede beneficiar a personas con enfermedades respiratorias crónicas", explica Ojeda, "lo que pasa es que un ambiente hipersalino en una persona que no tiene su asma o su enfermedad

respiratoria bien controlada puede exacerbar una crisis de asma, porque el bronquio va a estar más reactivo".

Este experto, fundador de la Clínica Ojeda de Madrid y miembro de la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex, confiesa que recomendaría un tratamiento de haloterapia "sólo si el paciente está haciendo su tratamiento de base y su proceso respiratorio está bien controlado".

Alimentación

Algunos de los tratamientos más polémicos contra la alergia sugieren que los cambios en la alimentación, o el consumo de determinados alimentos, pueden atenuar los síntomas. Por ejemplo, la empresa vallisoletana Gamba Natural ofrece langostinos aptos para personas "que no los consumían por miedo a reacciones alérgicas".

Ante este anuncio, Ojeda aclara que "es cierto que a los mariscos se les suelen echar conservantes como ácido bórico o sulfitos, para evitar que se deterioren, y hay personas que pueden desarrollar intolerancia a estos sulfitos".

Éstas no suelen ser reacciones adversas graves -síntomas de asma, picor o dolores de cabeza- pero sí pueden serlo aquellas derivadas de la alergia a las proteínas contenidas en la carne del marisco, "muy capaz de desarrollar una anafilaxia o reacción alérgica grave, da igual que lleve conservantes o no", recalca Ojeda: "Hay que saber muy bien cuál es su problema real con el marisco".

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