Durante años, el huevo ha cargado con una reputación controvertida por su supuesto impacto sobre el colesterol y la salud cardiovascular. Sin embargo, la evidencia científica ha permitido matizar una creencia alimentaria muy extendida entre los consumidores españoles.
El cardiólogo Aurelio Rojas ha vuelto a abordar esta cuestión en uno de sus vídeos, donde defiende el consumo de este alimento y desmonta varias ideas asociadas tradicionalmente con sus posibles perjuicios para el organismo y el corazón humano.
Su mensaje parte de una batería de preguntas y respuestas que busca romper con algunos de los mitos más asentados. ¿El huevo aumenta el colesterol? No, realmente. ¿Es malo para el corazón? Tampoco. ¿La yema resulta perjudicial? No, también.
Precisamente, Rojas reivindica la yema por su contenido en vitaminas A, D, E y K, además de antioxidantes. Por ello, considera innecesario limitar el consumo exclusivamente a las claras cuando se busca una alimentación muy saludable, equilibrada y variada.
Una alternativa nutricionalmente favorable
El especialista también destaca su aportación nutricional. El huevo proporciona proteínas de alto valor biológico, por lo que puede contribuir al mantenimiento de la fuerza muscular. Además, su capacidad saciante puede facilitar el control de la ingesta diaria habitual.
En su explicación, el cardiólogo sostiene asimismo que el huevo no tiene por qué perjudicar al hígado. La colina presente en este alimento participa en distintas funciones metabólicas y, según señala, puede resultar beneficiosa frente al hígado graso potencialmente.
Rojas aborda incluso los triglicéridos, otra de las preocupaciones habituales. Asegura que, dentro de una dieta baja en azúcares y ultraprocesados, los huevos pueden encajar sin elevar necesariamente estos niveles sanguíneos y contribuir a una pauta nutricional adecuada para adultos.
El cardiólogo también recomienda, cuando sea posible, optar por huevos camperos. Según explica, estos pueden presentar un perfil nutricional diferente, con mayor presencia de determinados ácidos grasos omega 3 y antioxidantes, aunque la dieta global continúa siendo fundamental también.
Pero su argumento principal no se encuentra tanto en el alimento como en el contexto. Los huevos, explica Rojas, no son necesariamente el problema: la cuestión está en cuántos se consumen y, especialmente, con qué alimentos se acompañan habitualmente.
Así, establece una diferencia importante entre una persona sana y otra con determinados factores de riesgo. Para la mayoría de personas sanas, considera seguro comer un huevo al día, una pauta que equivale aproximadamente a siete huevos semanales.
El escenario cambia cuando existen factores como la diabetes o una alimentación cargada de ultraprocesados, otras grasas, fritos y escasos vegetales. En esas circunstancias, superar los siete huevos semanales podría resultar perjudicial, según advierte el cardiólogo y otros expertos.
La comparación con otros desayunos habituales permite entender su planteamiento. Frente a bollería, cereales azucarados, embutidos y productos ultraprocesados, Rojas considera que el huevo constituye una alternativa nutricionalmente mucho más favorable dentro de una dieta equilibrada, rica en vegetales.
Por eso, su recomendación final pasa por consumir un huevo diario sin miedo, pero acompañado de vegetales y aceite de oliva virgen extra. Más que convertir un alimento en culpable, propone valorar la calidad completa de la alimentación global.
