J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Con el calor, el apetito puede disminuir y las cenas suelen transformarse en platos frescos, rápidos y ligeros. El gazpacho encaja perfectamente en esta rutina veraniega, aunque puede quedarse corto.

Pablo Ojeda, nutricionista, reivindica precisamente las virtudes del gazpacho durante los meses de verano, pero advierte de un error habitual: convertirlo en una comida única sin incorporar una fuente de proteína.

El especialista considera que esta preparación es una de las mejores opciones estivales porque hidrata, aporta verduras y contiene antioxidantes. Sin embargo, sus beneficios no garantizan por sí solos una cena completa y saciante.

Según explica en un vídeo publicado en su perfil de Instagram, muchas personas recurren únicamente al gazpacho cuando tienen menos hambre. El resultado puede ser una comida saludable, pero nutricionalmente incompleta.

La clave, señala Ojeda, está en añadir proteína al plato. Este nutriente puede ayudar a conseguir una mayor sensación de saciedad y permite convertir una preparación sencilla en una cena más completa.

Completar la cena

Su propuesta resulta especialmente sencilla: incorporar uno o dos huevos cocidos directamente al gazpacho y triturarlos junto con el resto de ingredientes. Así, la receta mantiene su carácter fresco y fácil.

Después de triturar los huevos con el gazpacho, el nutricionista propone terminar el plato con queso fresco o jamón desmenuzado. De esta manera, se añade todavía más proteína sin complicar la preparación.

Para Ojeda, este pequeño cambio puede marcar una diferencia importante en la composición de la cena. El objetivo no consiste en dejar de tomar gazpacho, sino en acompañarlo mejor para hacerlo más completo.

La combinación también busca favorecer una mayor saciedad durante la noche. Al incorporar una fuente proteica, el plato puede resultar más contundente, algo especialmente útil cuando el calor reduce las ganas de comer.

El nutricionista también relaciona esta estrategia con una energía más estable y con la cobertura de las necesidades de los músculos. Todo ello, mientras se mantiene una cena fresca y agradable.

La recomendación parte de una idea sencilla: durante el verano no es necesario comer menos por tener menos apetito. Ojeda apuesta por construir mejor los platos para conseguir comidas equilibradas y suficientemente completas.

Por eso, el gazpacho puede seguir siendo protagonista de las cenas estivales, siempre que no se convierta automáticamente en el único alimento del plato. Unos huevos, queso fresco o jamón pueden completarlo.

La propuesta de Pablo Ojeda transforma así una cena habitual de verano con muy pocos cambios. El gazpacho conserva sus características, pero incorpora proteína y se convierte en una opción más saciante.