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Las claves

El salmón y los pescados azules o grasos en general suelen ser vistos como las primeras opciones para llegar a nuestro consumo diario recomendado de nutrientes tales como los ácidos grasos omega-3, proteína, vitaminas D o B12, hierro, zinc o selenio, entre otros ejemplos de macro y micronutrientes. Sin embargo, a pesar de su fama, este pescado no es ni debería ser la primera opción en nuestra mesa dada la variedad disponible en países como España.

Existen otros muchos ejemplos disponibles en nuestras costas: desde las sardinas hasta las caballas, sin olvidar los moluscos y mariscos. De hecho, existe un alimento más sostenible, y mucho más pobre en mercurio, que deberíamos tener en cuenta especialmente en nuestra zona: el mejillón.

Mejillón, el alimento olvidado

De hecho, recientemente el conocido nutricionista Pablo Ojeda ha querido hablar sobre este molusco bivalvo en uno de sus reels de Instagram, recordando las múltiples propiedades nutricionales que posee, especialmente en comparación a otros alimentos más consumidos:

"Cien gramos de este alimento te dan la misma vitamina B12 que ocho filetes de ternera o veinte huevos, tantas proteínas de alta calidad como dos huevos, pero con menos calorías, y con un extra de hierro y omega-3 que no encuentras en otros alimentos".

De hecho, Ojeda no exagera: por cada 100 g de mejillones podemos consumir alrededor de 10-13 g de proteína, incluyendo todos los aminoácidos esenciales, por lo que puede 'competir' con fuentes de proteína clásicas como el mencionado huevo.

Por su parte, por cada 100 g de mejillones podemos llegar a consumir un 800% del valor de consumo recomendado diario para esta vitamina, pero también otras como vitamina A, C, B3 y B9 o ácido fólico.

Por su parte, como también comenta el nutricionista, los mejillones son ricos en hierro, con hasta 3.5-4.5 mg/100 g de producto, además de otros micronutrientes como zinc, selenio, yodo y fósforo, indispensables en funciones metabólicas, función tiroidea, salud inmune y salud ósea:

"Cien gramos tienen el doble de hierro que cien gramos de lentejas y además es un hierro que tu cuerpo aprovecha muchísimo mejor. Sí, también tienen el famoso omega-3, pero a diferencia del salmón, tiene niveles casi nulos de mercurio y son muchísimo más sostenibles".

Respecto a las propiedades de los mejillones para la salud, en base a este amplio perfil nutricional, cabe recordar que los ácidos grasos omega-3 contribuyen a reducir tanto la inflamación como los niveles de colesterol, triglicéridos y tensión arterial. De hecho, existen estudios específicamente centrados en el consumo de mejillones que han detectado dichos beneficios.

Por otro lado, la riqueza que posee el mejillón tanto en hierro como en vitamina B12 lo convierten en un alimento ideal para prevenir tanto la anemia ferropénica o por falta de hierro, como la anemia macrocítica, habitualmente ligada al déficit de vitaminas B12 y B9.

De hecho, la vitamina B12 es crucial para la síntesis de neurotransmisores y el mantenimiento de la vaina de mielina, imprescindibles para la nutrición neuronal.

Finalmente, cabe recordar uno de los puntos finales que menciona el nutricionista: la sostenibilidad del mejillón es muy superior a la de otros pescados, como el salmón. La acuicultura de mejillones genera una baja huella de carbono, menor presión sobre recursos terrestres y muy poco consumo de agua dulce, lo que a su vez mejora su perfil de fuente de proteína sostenible.

Sin embargo, cabe recordar también que el mejillón es un bivalvo, lo cual implica que puede acumular toxinas marinas y microorganismos no deseados si proviene de aguas no controladas, por lo que la calidad de su captura y procesados cobran mayor importancia en este caso.