Las especias han desempeñado un papel fundamental en la gastronomía humana a lo largo de la historia, no solo por su capacidad para realzar el sabor, aroma y color de los alimentos, sino también por su contribución a la conservación de los mismos y sus reconocidos beneficios para la salud. Desde las antiguas civilizaciones hasta la actualidad, las especias han sido apreciadas por comerciantes y cocineros por igual, convirtiéndose en el corazón de intercambios culturales y económicos globales.

Su uso trasciende las fronteras culinarias, enriqueciendo platos tradicionales y modernos, y fomentando la experimentación en la cocina. Además, la integración de diversas especias en la dieta diaria ha sido valorada por sus propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y antioxidantes, contribuyendo así a la prevención de enfermedades y al mantenimiento de una buena salud.

En cuanto al colesterol, la regulación de sus niveles en sangre se ha establecido como una medida preventiva esencial contra el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, un tema de suma importancia para la salud pública, tal y como enfatiza la Fundación Española del Corazón. Esta institución subraya la necesidad de mantener el colesterol total por debajo de 200 mg/dl y el LDL, denominado comúnmente como el colesterol "malo", en niveles inferiores a 100 mg/dl para asegurar un estado óptimo de salud cardiovascular.

[La especia tradicional que sirve de antiinflamatorio natural y ayuda al sistema inmune a restablecerse]

La adopción de una dieta equilibrada, que minimice la ingesta de grasas saturadas a favor de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, se presenta como un pilar fundamental en este esfuerzo. Por ejemplo, la dieta mediterránea se destaca por su riqueza en estos ácidos grasos saludables, provenientes de fuentes como el pescado, las semillas y el aceite de oliva, y promueve el consumo de una amplia variedad de alimentos naturales como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales,

También se aconseja limitar el consumo de carnes rojas y alimentos procesados. "Hay que tener cuidado ya que alrededor de las propiedades de las especias hay mucho falso mito, por ejemplo, no se han encontrado evidencias sobre que la canela controle el colesterol", advierte Concepción Martínez, dietista-nutricionista especializada en obesidad.

Azafrán

En el contexto de esta lucha contra el colesterol elevado, se ha identificado que ciertas especias poseen propiedades capaces de complementar de manera efectiva los esfuerzos dietéticos. El azafrán en la dieta se justifica no solo por las cualidades organolépticas que confiere a los alimentos sino también por sus beneficios saludables.

Este condimento, valorado por su color y sabor, contiene crocetina, un antioxidante que ha demostrado tener un impacto positivo en la reducción de los niveles de colesterol y en la mejora de la circulación sanguínea, contribuyendo así a prevenir la formación de depósitos de colesterol en las arterias, tal y como evidencian algunos estudios. La eficacia de la crocetina se ve potenciada por su integración en un estilo de vida que incluye una dieta balanceada y la práctica regular de ejercicio físico.

Diente de león

Menos conocido en el ámbito culinario es el diente de león emerge como una especia de notable utilidad en la gestión del colesterol. A pesar de su discreta presencia en la cocina, se le atribuyen propiedades diuréticas, depurativas y antiinflamatorias. Contiene inositol, un compuesto que desempeña un papel crucial en la limitación de la producción hepática de colesterol, lo cual ha sido corroborado por investigaciones como un estudio clínico que se realizó con 80 mujeres con síndrome metabólico.

A estas se les proporcionó dos gramos de inositol tomados dos veces al día y los científicos descubrieron que se redujeron los niveles de triglicéridos en sangre en un 34% de media y el colesterol total en un 22%. Al final del estudio, el 20% de las mujeres que tomaban este suplemento ya no cumplían los criterios del síndrome metabólico.

Cúrcuma

La contribución de la cúrcuma a este arsenal de especias contra el colesterol no es menos significativa. Rica en curcumina, esta especia no solo es venerada por sus propiedades antiinflamatorias sino también por su capacidad para reducir el colesterol LDL, tal y como revelan algunas investigaciones.

Este compuesto destaca por sus propiedades antioxidantes, lo que lo convierte en un agente preventivo contra la oxidación del colesterol, un proceso asociado al desarrollo de aterosclerosis y otros trastornos cardiovasculares.

Laurel

Este noble ingrediente, dotado de un perfil nutricional excepcional que incluye vitaminas A, C, folato, tiamina, riboflavina, niacina, y vitamina B6, así como minerales esenciales como el calcio, hierro, magnesio y fósforo, trasciende su uso tradicional en guisos, salsas y tucos para erigirse como un poderoso aliado en la lucha contra el colesterol elevado.

Gracias a su habilidad para disminuir los niveles de colesterol y glucosa en sangre, se ha convertido en un ingrediente indispensable en la dieta mediterránea, desempeñando un rol crucial en la prevención de afecciones cardiovasculares y diabetes tipo II, tal y como revelan algunas investigaciones. De igual modo, los polifenoles presentes en esta planta potencian la acción de la insulina y el zinc ayuda al almacenamiento de esta. Además, el eugenol de las hojas de laurel también tiene propiedades antiinflamatorias.