El sistema europeo de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF), que vincula a las distintas agencias responsables de la seguridad alimentaria y el consumo en la UE, ha emitido una alerta sanitaria mediante la que informa de la detección en un control fronterizo de un lote de aceitunas variedad barbacoa y con origen en Marruecos. Han sido importadas para ser consumidas en España, pero contiene un alto nivel de clorpirifos, un pesticida no autorizado en la Unión Europea por sus riesgos para el consumidor. 

Según la notificación del RASFF realizada este martes 5 de septiembre, el control fronterizo para el envío de aceitunas procedentes de Marruecos se realizó el pasado día 18 de agosto y se liberó a continuación para proceder a la distribución en España. Posteriormente, los análisis revelaron la presencia del compuesto prohibido, por lo que se ha transmitido a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), dependiente de los ministerios de Consumo y Sanidad, la información para proceder a la retirada de los alimentos que ponen en riesgo al consumidor.

"Los resultados de la analítica demostraron una presencia del insecticida clorpirifos en una proporción de 0,067 mg/kg-ppm, cuando su Límite Máximo de Residuos (LMR) está fijado en 0.01 mg/kg – ppm, el mínimo detectable en laboratorio al ser una sustancia que no está autorizada, lo que ha sido calificado como un hecho grave", explica la publicación especializada Hortoinfo.  

Desde febrero de 2020, la Comisión Europea prohíbe oficialmente el uso tanto del clorpirifos como del metil-clorpirifos como pesticidas. La Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades del Gobierno Estados Unidos establece en una publicación de 2016 que el clorpirifos es "un insecticida organofosforado de amplio uso en las viviendas y en la agricultura". Se usaba para controlar plagas de cucarachas o pulgas, así como también en algunos collares repelentes para perros.

Entre los síntomas de una exposición a corto plazo y en cantidades de escasos miligramos al clorpirifos se cuentan los "mareos, fatiga, secreción nasal, lagrimeo, salivación, náusea, molestia intestinal, sudor y cambios en el ritmo cardíaco". Sin embargo, a niveles más elevados, la persona expuesta puede sufrir "parálisis, convulsiones, desmayos y hasta la muerte".

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés), así como un estudio de la Universidad Rovira i Virgili (URV) de Tarragona y de la Universidad de Almería, vinculan la exposición al clorpirifos con trastornos neurológicos y casos de autismo, trastorno de hiperactividad y déficit de atención (TDAH), obesidad, y afectación a la capacidad intelectual, al aprendizaje y el control de adicciones. Es considerado también un contaminante permanente, ya que persiste en medios acuáticos, pasando a la cadena trófica.

Pesticidas

Pimientos y manzanas encabezan la lista de las verduras y frutas con hasta 33 y 31 pesticidas distintos encontrados en cada uno de ellos, aunque el 'récord' lo ostentaron la pera de origen español y la uva de mesa de origen marroquí, con 11 tipos diferentes cada una en un mismo fruto. Así lo afirma el informe de Ecologistas en Acción en base a los datos de (AESAN).

De los resultados del informe se desprende que la población puede estar expuesta a un elevado número de plaguicidas a través de la alimentación, al haberse encontrado residuos en el 34 % de los alimentos analizados (927 sobre un total de 2.711 muestras), porcentaje que aumenta hasta el 41,69 % en el caso de las frutas y verduras.