La infusión de menta se ha utilizado durante siglos para mejorar la digestión debido a sus propiedades carminativas y antiespasmódicas. En concreto, las propiedades carminativas de la menta se refieren a su poder para aliviar los gases y los cólicos abdominales. Esto es posible gracias a la capacidad de esta hierba para estimular la producción y el flujo de bilis, un líquido producido por el hígado que ayuda a la digestión de las grasas y la eliminación de los gases.

Además, la menta también contiene compuestos como el mentol, que tienen un efecto relajante en los músculos del tracto digestivo, lo que puede ayudar a reducir los espasmos y los cólicos abdominales. "La menta puede ayudar a mejorar la digestión y prevenir el malestar estomacal relacionado con la flatulencia y los cólicos", señala Concepción Martínez, nutricionista-dietista.

Su relación con una digestión saludable se apoya en algunos estudios que han medido el efecto de la menta en pacientes con el síndrome del intestino irritable y otros trastornos.

[Estas son las dos comidas que protegen contra el virus del papiloma y el cáncer si se toman a diario]

Varios estudios vinculan la menta con efectos antibacterianos, antifúngicos y analgésicos. También sería un fumigante eficaz. En concreto, el mentol es uno de los terpenos más eficaces utilizados para mejorar la penetración dérmica de los productos farmacéuticos.

Beneficios del mentol

Además de reducir la inflamación del sistema respiratorio, también se ha vinculado con efectos anticancerígenos y con una mejora el rendimiento deportivo gracias a un efecto de regulación térmica.

Al aliviar la inflamación, la menta suele usarse para aliviar síntomas del resfriado como la tos o la irritación de garganta, gracias a su efecto refrescante que enfría y calma la garganta, la nariz y el resto de canales respiratorios. De igual modo, el aceite de menta es un buen antipruriginoso, teniendo propiedades que alivian la picazón.

También tiene una antiséptica la menta de forma tópica, ya que ayuda a curar las infecciones, mitiga los síntomas propios del acné y aplacar problemas como eczemas, dermatitis y urticaria, funcionando como inflamatoria también sobre la piel.

Algunas de las sustancias presentes en la menta, como ácido rosmarínico y eugenol, son anticoagulantes, haciendo que esta hierba sea una aliada para mantener un correcto funcionamiento de la circulación sanguínea.

El mal aliento es otro de los problemas al que puede hacer frente la menta, por eso está presente en multitud de productos bucales. Mientras, su efecto sobre la caries está constatado por diversos estudios.

Contraindicaciones

Si bien, aunque la menta sea una hierba segura, en algunos casos su ingesta tendría que ser supervisada por un profesional. Principalmente en el caso de las personas que padezcan una úlcera estomacal, acidez o hernia de hiato, ya que puede empeorar la sintomatología.

Así, Martínez advierte: "Es importante tener en cuenta que, aunque generalmente segura y puede ser una buena opción para aliviar los problemas digestivos en algunas personas, también puede tener efectos secundarios en personas con problemas de salud específicos o alergias a la menta".

"Nunca recomiendo menta para niños menores de seis años, mujeres en un avanzado estado de gestación o lactantes, para precisamente no alterar un estómago que ya de por sí puede estar sensible y tener cuidado con las alergias que pueden manifestar los niños de corta edad", continúa.

También es importante tener en cuenta que la menta no es una solución mágica para perder peso y debe ser utilizada como parte de un estilo de vida saludable que incluya una dieta equilibrada y una rutina de ejercicios regular.