El calor sofocante mantiene una pequeña tregua aunque cinco provincias están en aviso naranja (riesgo importante) por temperaturas que superan los 40ºC, y otras 19 provincias estarán en aviso amarillo por valores entre los 36 y 39ºC. Sin embargo, el 'rebote' favorecido por el alejamiento de las bajas presiones llegaría los últimos días de esta semana, cuando los termómetros volverán a rebasar los 40 grados.

El miércoles, la madrugada ha sido más llevadera en casi todo el territorio, con bajadas del termómetro en amplias zonas del centro e interior norte aunque en otras zonas seguirá el calor. Por capitales de provincia, las noches más sofocantes han sido en Valencia, Málaga, Jaén, San Sebastián, Castellón y Barcelona, que registran hasta 24 grados.

El jueves, las máximas ascenderán de nuevo en las comunidades de Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura con valores diurnos que subirán a los 40 grados; en las comunidades de Aragón, Baleares, Castilla y León, Cataluña, Galicia, Madrid, Navarra, País Vasco y La Rioja se activará el nivel amarillo por valores que oscilarán entre los 34 y los 39 grados.

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Las mínimas bajarán en la mitad oeste de Andalucía, se mantendrán con pocos cambios en el resto y subirán en zonas del centro y oeste peninsular. A partir del viernes, las temperaturas bajarán en las Islas Canarias y en el noroeste peninsular, y ascenderán en el área mediterránea, con más de 35 grados en el interior de la mitad sur, valle del Ebro, sur de la meseta norte, Mallorca y localmente en las islas centrales de Canarias.



Ese mismo día se alcanzarán los 40 grados en el valle del Guadalquivir, sin descartar en los valles del Guadiana y Tajo, y con respecto a las mínimas, estas subirán de forma generalizada, con noches tropicales en la mitad sur de la vertiente atlántica, litoral mediterráneo, medio Ebro, Baleares y zonas litorales de Canarias. 

Una ola para la historia

La ola de calor que acaba de terminar ha dejado anomalías en las temperaturas máximas -superiores a los 4 grados respecto a las habituales en estas fechas- que podrían ser "históricas", cuando se confirmen los datos aún provisionales.



La pasada ola podría ser la tercera ola en duración, con una duración mínima de 10 días, la cuarta en extensión y, provisionalmente, la de mayor anomalía, ha explicado Bea Hervella, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).



Respecto a los días que se alargó, si finalmente se confirman los datos, se situaría por detrás de la ola de calor de julio de 2015 (26 días), y de la de agosto 2003 (16 días), ha precisado Hervella, para incidir en que a esta ola "el tercer puesto en número de días, ya no se lo quita nadie".



Durante todo el episodio, la jornada más cálida fue la del 14, y la de mayor número de provincias afectadas el 15 (con 36 provincias), lo que igualaría a la cuarta ola de más extensión ocurrida en julio de 1989; sin embargo, es muy probable que este dato aumente cuando se analice el resto de estaciones, ha detallado la portavoz.



Asimismo, ha analizado la ola de calor que afectó a las Islas Canarias, con datos que ya se pueden considerar definitivos, y que se extendió entre los días 9 y 11 también de este julio, afectó a las dos provincias y el día más cálido fue el 10, con una temperatura máxima de la ola de 37,6 grados y una anomalía media de 5,6 grados.



Se trató de una ola de calor destacable y significativa en cuanto a "intensidad", pero hay bastantes referentes con cifras superiores, como la ola de calor de junio de 2012, que tuvo una anomalía de 7,1 grados, o la de julio de 2004, con una anomalía de 6,9 grados.

De acuerdo con datos facilitados por el Colegio de Arquitectos Técnicos de Barcelona, que ha participado en un informe elaborado por el Instituto de Salud Global de Barcelona, el calor aumenta la siniestralidad laboral hasta un 10 %, y los sectores más afectados por accidentes originados por las inclemencias climáticas son la agricultura y la construcción, sobre todo por golpes de calor quemaduras.



Y es que, según este estudio, los accidentes laborales originados por "actos inseguros" o "errores humanos" aumentan significativamente cuando las temperaturas superan los 28 grados, debido a las dificultades para descansar, a la disminución de la concentración, al aumento de las distracciones y a ralentización en la capacidad de respuesta causadas por el calor.