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El proceso de cambio climático que sufre la Tierra amplificó la intensidad y el alcance de las lluvias que afectaron a Valencia durante la dana de octubre de 2024. Así lo afirma un nuevo estudio de atribución publicado en Nature Communications en el que han participado varios centros españoles.
Mediante simulaciones climáticas, el trabajo concluye que las condiciones actuales de calentamiento global incrementaron un 21% la intensidad de las precipitaciones, un 56% el área con lluvias con acumulaciones superiores a 180 milímetros y un 19% el volumen total de precipitación en la cuenca del Júcar frente a lo que habría sucedido en un escenario preindustrial de temperaturas.
Los autores, liderados por Carlos Calvo-Sancho de la Universidad de Valladolid, señalan "la urgente necesidad de estrategias de adaptación eficaces y de una mejor planificación urbana para reducir los crecientes riesgos asociados a los fenómenos hidrometeorológicos extremos en un mundo que se calienta rápidamente".
"Desde el punto de vista del derecho urbanístico y la ordenación del territorio, este tipo de investigaciones no permite atribuir por sí sola una catástrofe concreta al cambio climático, pero sí refuerza la base científica para orientar políticas de adaptación", valora María Jesús Romero Aloy, profesora del departamento de Urbanismo de la Universitat Politècnica de València (UPV), en declaraciones a Science Media Centre.
La "principal relevancia práctica" de este trabajo, prosigue la también directora del Centro de Investigación en Acuicultura y Medio Ambiente (ACUMA), "está en recordar que la planificación no puede apoyarse únicamente en registros históricos si los eventos extremos tienden a intensificarse".
El presente estudio, por tanto, "respalda la integración de escenarios climáticos futuros en los mapas de riesgo, la delimitación de zonas inundables, el diseño de infraestructuras de drenaje y los estándares de resiliencia urbana", concluye Romero.
"Si los episodios convectivos extremos pueden intensificarse y afectar a áreas más amplias bajo condiciones de calentamiento, los estándares de diseño hidráulico, el dimensionado de redes de drenaje y la delimitación de zonas inundables deberían incorporar escenarios climáticos actualizados", coincide Jaime Linares, director del departamento de Construcciones Arquitectónicas en la Universitat Politècnica de València (UPV).
"En regiones mediterráneas densamente urbanizadas, donde la impermeabilización del suelo y la ocupación de áreas potencialmente inundables aumentan la vulnerabilidad, este tipo de estudios aportan una base científica necesaria para reforzar la adaptación normativa", subraya Linares.
La relación probabilística entre los efectos de la dana de octubre de 2024 en Valencia y el calentamiento global ya habían sido apuntadas por las iniciativas ClimaMeter y World Weather Attribution "desde el minuto", recuerda Ernesto Rodríguez Camino, Meteorólogo Superior del Estado y presidente de la Asociación Meteorológica Española.
"Sin embargo, estos estudios basados en observaciones o en simulaciones precalculadas adolecen del detalle y la resolución que proporciona el presente estudio", celebra.
"Con simulaciones de escala kilométrica y con análisis a escala subdiaria, permiten una mejor comprensión de los procesos físicos subyacentes. Este trabajo, en consecuencia, ayuda a mejorar el conocimiento sobre la conexión entre este episodio concreto y el cambio climático".
