Las aves cantoras no sólo se caracterizan por su canto, sino que también son apreciadas por sus colores tan llamativos. Alguien que sólo esté familiarizado con el entorno urbano tal vez no sepa valorar ninguna de estas cualidades. Sin embargo, los aficionados a estas especies, conocidos como silvestristas, están dispuestos a pagar hasta 15.000 euros en el mercado negro por un macho de la familia de las fringílidas, las especies que se vinculan con el silvestrismo.

"De las cuatro especies en las que se centra el silvestrismo, el jilguero europeo es la más deseada, tanto por su colorido como por su canto", asegura el responsable del área Legal de SEO/Birdlife David de la Bodega. Aclara que en la organización no están en contra de esta tradición. Y es que, en realidad, el silvestrismo no consiste únicamente en cazar jilgueros, pardillos, verderones y verdecillos. "Aunque hay un sector bastante amplio dentro del silvestrismo que quiere seguir practicando esta actividad", reclama este abogado.

Desde la Federación Madrileña de Caza defienden que también implica "la educación de su canto, la cría de híbridos con la hembra del canario y la participación en concursos de canto". Así es, se celebran competiciones al más puro estilo futbolístico. La última, de hecho, tuvo lugar en un campo de fútbol en Alovera (Guadalajara). La prueba congregó a más de 500 personas y contó con la participación de 283 aves repartidas en ocho categorías.

Entrega de premios del Campeonato de España de Silvestrismo. Club de Caza

Esta pata del silvestrismo no está prohibida en nuestro país. Los ejemplares pueden participar siempre y cuando hayan sido criados en cautividad y no capturados del medio natural. Se trata de una prohibición que desde el punto de vista político ha vuelto a retomar el vuelo. "Muchos programas de Vox incluyen la recuperación del silvestrismo como actividad cinegética, aunque sería absolutamente ilegal", denuncia De la Bodega.

El motivo principal de su atractivo son las competiciones de canto. Aunque no es el único. Hay quienes prefieren tener un jilguero en su casa, en vez de un canario, al ser una especie colorida. "Estas son las razones por la que sigue existiendo el comercio ilegal de aves fringílidas".

Europa avisa a España

La ilegalización de la caza del jilguero en España fue un proceso de idas y venidas. En 2009 la Comisión Europea (CE) aprobó las Directrices técnicas para la adaptación de la extracción de fringílidos del medio natural, con las que se sustituían la extracción de aves silvestres por la crianza de ejemplares en cautividad. La CE inició en julio de 2011 una investigación puesto que España no se ajustaba a esta normativa europea. "Graciosamente, desde Europa se concedió una prórroga. Aunque recordaron que la captura de fringílidos no estaba en ninguna de las excepciones de la Directiva", explica De la Bodega.

En consecuencia, el Gobierno español presentó un plan para cazar el suficiente stock de aves salvajes que permitieran la posterior cría en cautividad. Desde SEO/BirdLife reconocen que entre 2013 y 2018 las comunidades autónomas autorizaron la captura de 1.731.861 pájaros como el jilguero, el pardillo común, el serín verdecillo y el canario, el pinzón vulgar, el verderón común o el jilguero lúgano, entre otros.

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Las autorizaciones no se detuvieron una vez hubo terminado la prórroga en 2019. La Comunidad de Madrid autorizó a la Federación Madrileña de Caza la captura de aves cantores en septiembre de 2021. El permiso otorgó esta excepcional complementaria con el fin de que los silvestristas se quedaran con ejemplares macho de jilguero, pardillo o verderón común para la reposición de cimbeles y reclamos, como publicó elDiario.es. Sin embargo, los responsables del proyecto no tienen ninguna formación científica y, como sospecha De la Bodega, dudan de que se hayan soltado todas las aves.

Por qué es "lucrativa"

Al no existir una cobertura normativa, desde SEO/Birdlife prevén que el número de capturas ilegales sea mayor desde 2018. "Nos encontramos en un periodo transitorio, en el que evidentemente sigue habiendo una captura y comercio ilegal de aves fringílidas porque es una actividad lucrativa".

Esta tendencia ligeramente ascendente también la ha percibido el coordinador del Grupo Especial de Venenos y Antifurtivismo del Cuerpo de Agentes Rurales de la Generalitat Dídac Flores: "En 2022 hemos realizado unas 600 inspecciones relacionadas con la captura y venta ilegal de fringílidos". En una de estas actuaciones, el tenedor confesó que había llegado a pagar hasta 4.000 euros por un jilguero.

Aunque depende de la consideración del juez, el artículo 334 del Código Penal establece la prohibición de cazar especies protegidas, con una pena de prisión de hasta dos años de cárcel. "En caso de que sea considerada una infracción administrativa, puede dar lugar a sanciones importantes", expone De la Bodega.

El silvestrismo es la afición a la captura y cuidados en cautividad de ciertos pájaros con el fin de adiestrarlo al canto SEO/BirdLife

Basta con realizar una búsqueda rápida por los portales de venta para comprobar que esta cifra dista mucho de la ofrecida por Flores. "Se cede lote de 10 jilgueros en 450 puntos", se puede leer en un grupo de Telegram donde los puntos son euros y la cesión es una venta. Aunque como actividad tradicional que es, el punto de venta más cercano sigue siendo la calle: "El vendedor se dirige cargado de pájaros a un pueblo determinado. Llega a la plaza y la gente se va acercando al vehículo. Allí es donde se producen las ventas".

En 2019 la Guardia Civil detuvo en Valencia a una persona por transportar más de 400 ejemplares de aves cantoras. Ese número de aves podría alcanzar los 60.000 euros en el mercado negro, lo que equivaldría a 150 euros por ejemplar. Según reconocen fuentes cercanas al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) a este periódico, hay mercadillos en los que puede haber jilgueros desde 250 hasta 15.000 euros.

"Los que mueven tanto dinero difícilmente se podrán encontrar en internet. Es una venta de boca a oreja", señala este agente forestal. En su opinión, el jilguero tiene un precio tan elevado en el mercado negro por lo difícil que es criarlo en cautividad. "Es más fácil capturarlo".

11.639 registros de caza ilegal

Las únicas cifras oficiales acerca de la captura ilegal de aves llegan precisamente hasta 2018. Aun así, dejan buena muestra de que el jilguero europeo es una de las especies más cotizadas, siendo el pájaro que más ha ingresado en los Centros de Recuperación de Fauna (CRF) de España en las últimas dos décadas con 11.639 registros.

De las seis primeras especies, cinco son fringílidos, sumando cerca del 70% del total de los registros. Como indican en el informe, habitualmente se capturan ilegalmente para su empleo como aves de jaula y de canto. De hecho, la captura ilegal de aves fue la segunda causa de ingreso, con un 21,38% de las entradas. "Estos datos reflejan que la captura ilegal supone un impacto sobre estas especies; y en especial, sobre el jilguero", añade De la Bodega.

El citado informe también dibuja un mapa de la España de la captura ilegal. Andalucía y Cataluña se revelan como ejemplos de mucho arraigo en la captura de aves fringílidas. "En estas comunidades hay una mayor tradición de silvestristas", destaca De la Bodega.

Según este abogado, no sólo se trata de una cuestión geográfica, sino que también es generacional: "Se trata de una cultura arraigada y en una determinada franja de edad que tradicionalmente ha practicado este tipo de caza". A su juicio, se necesita un período de adaptación. "A medida que vayamos avanzando, irá decayendo el interés. Es cuestión de tiempo", concluye.