Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto una de las mayores estructuras jamás observada en la Vía Láctea. Se trata de dos burbujas gemelas formadas por ondas de radio y que abarcan cientos de años luz de tamaño, unas dimensiones gigantescas en comparación con cualquier otro objeto observado en la región central de nuestra galaxia.

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El equipo cree que la enorme estructura con forma de reloj de arena es probablemente el resultado de una erupción ocurrida hace varios millones de años y próxima al agujero negro supermasivo localizado en el centro de la Vía Láctea, que habría producido una colosal ráfaga de energía.

"El centro de la Vía Láctea es un lugar relativamente tranquilo en comparación con otras galaxias cuyos agujeros negros centrales son muy activos", explica el primer autor del estudio, Ian Heywood, de la Universidad de Oxford (Reino Unido).

"Con todo, el agujero negro de la Vía Láctea puede de tanto en cuando volverse inusualmente activo, reaccionando a medida que devora de forma periódica nubes masivas de polvo estelar y gas", relata Heywood. "Es posible que uno de estos 'atracones' desencadenara potentes explosiones energéticas que alimentaron esta estructura que había pasado hasta ahora desaparecida".

Para este trabajo, publicado en la revista Nature, se ha empleado el Radiotelescopio MeerKAT del Observatorio Radio Astronómico de Sudáfrica (SARAO por sus siglas en inglés) en Ciudad del Cabo, el mayor proyecto espacial de África. Ha contado con la colaboración de investigadores de 15 centros internacionales, incluidas las universidades de Oxford y de Northwestern (Ohio, EEUU), así como del Observatorio Nacional de Radio Astronomía de Charlottesville, Virginia (EEUU).

Imagen obtenida por radiotelescopio del centro de la Vía Láctea. SARAO/Oxford.

Misterios de la Vía Láctea

El entorno de la región central de nuestra galaxia, mucho más turbulento y activo en comparación al resto de la Vía Láctea, encierra multitud de misterios en la proximidad del agujero negro en su corazón.

Uno de ellos hace referencia a los filamentos magnéticos a gran escala descubiertos a comienzos de 1980 por Farhad Yusef-Zadeh, profesor de física y astronomía en el Colegio Weinberg de Artes y Ciencias adscrito a la Universidad Northwestern. Este trabajo, en el que ha participado, ha permitido al investigador arrojar luz sobre el enigma casi cuatro décadas después.

Estos filamentos son estructuras formadas por ondas de radio a 25.000 años luz de distancia de la Tierra y cuyo tamaño se estima en 10 años luz de largo por uno de ancho. "Las burbujas de ondas de radio descubiertas con MeerKAT dilucidan el origen de los filamentos", explica Yusef-Zadeh. "La mayoría del más del centenar de filamentos se encuentra confinado en el interior de las burbujas".

La estrecha relación entre los filamentos y la estructura que los contiene, según los investigadores, implica que el evento energético que creó las burbujas de ondas de radio también fue responsable de acelerar los electrones necesarios para producir las emisiones de radio de los filamentos magnetizados 

Guardianes de la galaxia

Los investigadores han sido capaces de trazar el mapa general de las regiones centrales de la Vía Láctea y observar longitudes de onda que se aproximan a los 23 centímetros. Las emisiones de este tipo se generan en un proceso conocido como radiación de sincrotrón, en la que los electrones que se mueven a velocidades cercanas a la de la luz interactúan con campos magnéticos.

Esto produce una señal de radio característica que puede usarse para rastrear las regiones energéticas en el espacio. El radiotelescopio MeerKAT puede captar fácilmente estas señales a pesar de las densas nubes de polvo estelar que bloquean la luz visible en el centro de la galaxia.

Examinando la morfología y extensión prácticamente idéntica de las burbujas gemelas, los astronómos consideran que han encontrado una evidencia convincente de que nacieron a partir de una erupción violenta que atravesó en un breve espacio de tiempo el medio estelar en direcciones opuestas.

"Estas enormes burbujas se encontraban hasta ahora ocultas por el resplandor extremadamente brillante de las emisiones de radio del centro de la galaxia", explica Fernando Camilo, otro de los autores e investigador de SARAO.

"Extraer las burbujas del ruido de fondo ha sido una proeza técnica hecha posible por las características únicas de MeerKAT y su situación única en Ciudad del Cabo. Con este descubrimiento inesperado, somo testigos de una nueva manifestación de erupciones de materia y de energía en la Vía Láctea a escala galáctica, que en última instancia están gobernadas por el agujero negro central", concluye.

[Más información: La mitad de los átomos de tu cuerpo llegaron de más allá de nuestra galaxia]