La Agencia Espacial estadounidense (NASA) ha informado de que la sonda Cassini, tras haber agotado la práctica totalidad de su combustible, se ha adentrado este viernes a las 7:57 hora local de Washington (11:57 GMT) en la atmósfera de Saturno, donde ha acabado desintegrándose, tal y como estaba previsto.
Se ha puesto así fin a la Misión Cassini-Huygens, que a lo largo de los últimos veinte años ha recopilado datos tan importantes como la posible habitabilidad de dos de las lunas de Saturno, Encélado y Titán.
Es precisamente este hallazgo el que llevó a la NASA a tomar la decisión de dar paso a la fase Grand Finale, con el propósito de destruir la nave antes de que se perdiera su control desde la Tierra y así evitar una posible colisión con una de las lunas que pudiera comprometer futuras investigaciones. 

Dos mundos por descubrir

Diseñada en los años ochenta –tras el éxito de las Voyager por los planetas exteriores–, Cassini hará historia por haber conseguido información científica sin precedentes desde que fuera lanzada el 15 de octubre de 1997 en Cabo Cañaveral (EEUU). Teniendo en cuenta que Saturno tarda treinta años en dar una órbita completa alrededor del Sol, la misión –cuya duración ha sido ampliada dos veces– ha cubierto la mitad de un ciclo de estaciones.

Entre sus hitos destaca haberse adentrado en los anillos de Saturno y mostrar cómo es la dinámica de sus partículas. También ha captado como ninguna sonda antes las descomunales tormentas del planeta.

En 2012, Cassini fotografió un huracán situado en el polo norte. Los científicos calcularon que el ojo tenía una extensión de 2.000 kilómetros –unas veinte veces más grande que el tamaño medio del ojo de un huracán terrestre– y que sus vientos soplaban con una fuerza cuatro veces superior a los de la Tierra.

Pero si por algo hará historia Cassini y su sonda Huygens será por habernos mostrado la sorprendente actividad hidrotermal de las lunas Titán y Encélado. "Con Huygens aterrizamos por primera vez en una luna helada en las afueras del Sistema Solar", recuerda Micheal Küppers, científico de la misión Huygens de la ESA.

La pequeña sonda mostró durante su descenso a Titán –la mayor luna de Saturno– y durante la hora que pudo enviar datos desde su superficie canales y montañas que recordaban mucho a los terrestres. El análisis de los datos y las imágenes captadas posteriormente por Cassini en uno de sus sobrevuelos revelaron que existían lagos de metano líquido y que la luna presentaba un ciclo meteorológico e hidrológico, con un océano en su interior.

En cuanto a Encélado –aproximadamente del tamaño de España– la sonda nos ha mostrado columnas de vapor de agua, géiseres cercanos al polo sur, que indican la presencia de un mar subterráneo de agua líquida bajo su superficie helada. Posteriores análisis han revelado la existencia de gas de hidrógenoen los chorros y la posibilidad de actividad hidrotermal que podría suponer una fuente de energía química para la vida.