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Las claves

A simple vista, suena a detalle menor e incluso contraintuitivo: poner el cuenco del agua al lado del de la comida en un rincón de la cocina para que nuestro gato lo tenga todo a mano es práctico y ordenado; sin embargo, no es la mejor opción.

De hecho, este pequeño gesto no es tan neutro como pueda parecer, o al menos así lo sugiere la medicina felina. El bienestar de nuestro gato depende en gran medida de cómo organicemos su entorno.

Y, dentro de dicho entorno, sus recursos básicos, como son la comida, el agua, el arenero, zonas de descanso, rascadores y escondites no deberían "competir entre sí". De hecho, como sugirió el estudio publicado en el Journal of Feline Medicine and Surgery, juntar demasiado estos recursos puede aumentar el estrés de nuestro felino.

Para el trabajo, los investigadores analizaron cómo el estrés afecta al comportamiento y al bienestar de los gatos domésticos, llegando a una conclusión clara: los gatos son muy sensibles a los cambios ambientales, a la falta de control sobre su entorno y a los conflictos con otros gatos.

Agua y comida, separados

Si dichas tensiones se mantienen en el tiempo, pueden aparecer problemas de conducta e incluso alteraciones en su salud. Como recuerda este estudio, el estrés que sufre un gato no depende solo del estímulo en sí, sino de si el animal puede predecirlo y controlarlo.

Un hogar aparentemente tranquilo puede ser estresante si el gato no dispone de zonas seguras, si se le castiga, si no puede esconderse, trepar, rascar o explorar, o si debe compartir recursos con otros animales sin alternativas suficientes.

En casas donde habitan varios gatos, la competencia por los recursos es especialmente importante, llegando incluso a la situación donde un gato bloquea el acceso del otro a la comida, agua, arenero o zonas de descanso sin que haya peleas evidentes.

Por todo ello, los veterinarios y especialistas en comportamiento recomiendan distribuir los recursos. No basta con que haya un cuenco de agua, sino que este debe estar accesible, en un lugar tranquilo y preferiblemente separado de la comida y el arenero.

La idea es que se reduzca la competencia y se evite que un único punto de alimentación e hidratación se convierta en una zona de tensión. Asimismo, se permite al gato que elija, algo fundamental para una especie tan territorial, la cual necesita sentir control sobre su entorno.

Además, este estudio también señala que el estrés, especialmente si se cronifica, da lugar a una menor ingesta alimentaria por parte del gato, aunque en algunos casos puede darse el caso contrario y aumentar el consumo alimenticio.

En los gatos en particular, la anorexia por estrés puede ser grave, especialmente si el gato tiene sobrepeso, dando lugar a episodios de lipidosis hepática.

Asimismo, el estrés incrementa conductas como esconderse, vocalizar más, estar hipervigilante, orinar fuera del arenero o marcar con orina, agredir de forma redirigida o acicalarse de manera compulsiva.

La relación con la salud urinaria es particularmente relevante dado que el estrés en los gatos se relaciona con la cistitis idiopática felina, una de las causas más frecuentes de enfermedad del tracto urinario inferior en los gatos, donde se sufren síntomas como dolor al orinar, sangrado y orina fuera del arenero. En estos casos se debe fomentar la ingesta de agua por parte de nuestro felino.

La idea de separar los cuencos de agua y comida implica respetar la forma que tienen los gatos de relacionarse con su entorno, siendo este punto de especial importancia en hogares donde conviven varios gatos.

En estos últimos casos, lo ideal es ofrecer varios puntos de agua y alimentación en lugares distintos para evitar la monopolización por parte de alguno de los felinos.