J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Con la llegada de las altas temperaturas, muchos gatos modifican sus hábitos dentro de casa. Buscan superficies más frescas, descansan más tiempo en el suelo y reducen su actividad durante las horas más calurosas del día.

El veterinario Carlos Gutiérrez explica que el verano puede resultar especialmente incómodo para los felinos debido a su denso pelaje. Por ello, recomienda introducir pequeños cambios domésticos que les permitan soportar mejor el calor.

Una de las medidas más importantes consiste en evitar la exposición al sol durante las horas centrales. Si la radiación es intensa, aconseja limitar temporalmente el acceso al exterior para reducir riesgos innecesarios.

También señala que aprovechar las corrientes de aire naturales puede ayudar a mantener una temperatura más agradable. En su caso, prolongar la apertura de ventanas durante la noche permite que el gato disfrute de un ambiente más fresco.

Las zonas más sensibles al sol son las orejas y el hocico. Según explica, estas áreas presentan una mayor vulnerabilidad y requieren protección específica para prevenir daños relacionados con la exposición solar continuada.

Hidratación y ambiente fresco

Por ese motivo recomienda utilizar exclusivamente cremas solares formuladas para gatos. Los productos destinados a personas pueden resultar peligrosos si el animal los ingiere durante el acicalamiento habitual que realiza varias veces al día.

Otra estrategia sencilla consiste en refrescar determinadas superficies con agua. En el caso del césped artificial, pulverizarlo ligeramente permite conservar humedad entre las fibras y crear un lugar más confortable para tumbarse.

La hidratación también ocupa un papel fundamental durante el verano. Mantener siempre disponible agua fresca e incluso añadir hielo al bebedero puede contribuir a que el animal permanezca mejor hidratado en jornadas especialmente cálidas.

Entre las soluciones caseras propuestas destaca la creación de una cama refrigerada. Utilizando un transportín abierto y un paño húmedo colocado estratégicamente, es posible generar una sensación de frescor mediante el paso del aire.

Asimismo, menciona el uso de acumuladores de frío o botellas congeladas protegidas con una toalla. Esta precaución resulta esencial para evitar el contacto directo con superficies extremadamente frías que puedan provocar lesiones.

Las rutinas diarias también deben adaptarse. El juego y las actividades más intensas conviene trasladarlas a momentos en los que la temperatura haya descendido, reduciendo así el riesgo de golpes de calor.

Respecto al aire acondicionado, el especialista insiste en una recomendación concreta: nunca debe proyectarse directamente sobre el gato. La mejor opción es orientar el flujo hacia el techo para enfriar la estancia de forma uniforme.

La misma filosofía se aplica a cualquier método de refrigeración. El objetivo no es enfriar bruscamente al animal, sino ofrecerle un entorno confortable, seguro, bien hidratado y protegido frente a los excesos térmicos.