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Las claves

Hay días en los que todo pesa un poco más de lo normal. El despertador suena tarde, la agenda va llena y el ánimo no acompaña.

Sin embargo, la psicología asegura que algo tan sencillo como ponerse en movimiento puede cambiar por completo el cómo enfrentar el resto del día.

No es magia, es ciencia y, según detallan los expertos de Mundo Psicólogos, las personas que se mueven con regularidad, suelen sentirse más felices y con mejor ánimo en su día a día.

Quienes hacen actividad física con frecuencia suelen sentirse más animados, más tranquilos y con una sensación general de bienestar más estable a lo largo del día.

Uno de los motivos principales son las endorfinas. Unas sustancias que produce nuestro propio cuerpo y que están relacionadas con el placer y el buen ánimo.

Son como pequeños 'mensajeros' naturales que pueden reducir la sensación de dolor y generar una sensación agradable en el cuerpo y la mente.

Cuando hacemos ejercicio, el cerebro aumenta su producción, lo que puede hacer que nos sintamos más relajados, con menos estrés y más contentos.

Lo interesante es que no hace falta convertirse en atleta para notarlo. Una caminata rápida, una clase de baile, subir escaleras o simplemente moverse un poco más en el día a día puede activar este pequeño impulso de bienestar.

Sin embargo, los expertos aseguran que el ejercicio no solo influye en las endorfinas, sino también en nuestra forma de ver el día a día.

Muchas personas notan que después de moverse con frecuencia duermen mejor, tienen más energía y se sienten más motivadas. Esto hace que los problemas diarios se perciban de una forma más ligera y manejable.

También hay que tener en cuenta que no solo el deporte produce estas sensaciones positivas.

Otras actividades como reír, relajarse, pasar tiempo en la naturaleza o recibir un masaje también pueden ayudar a mejorar el estado de ánimo, aunque según concluyen los expertos, el ejercicio físico suele ser una de las formas más efectivas de conseguirlo de manera constante.