J. Rodriguez
Publicada
Las claves

Las mascotas suelen ocupar un lugar privilegiado en la vida emocional de millones de personas. Tras una jornada complicada, muchos buscan alivio en la compañía de un perro o un gato, convencidos de que ese contacto ayuda a reducir el malestar.

Sin embargo, una investigación reciente ha puesto en duda una de las creencias más extendidas sobre los animales de compañía. Según los resultados, interactuar con un gato durante momentos especialmente estresantes podría no reducir las emociones negativas e incluso intensificarlas.

El trabajo, publicado en la revista Frontiers in Psychology, analizó cómo influyen las interacciones cotidianas con perros y gatos en el estado emocional de sus propietarios. Los investigadores concluyeron que ambas especies se relacionan con un mayor bienestar general, aunque no actúan necesariamente como un escudo frente al estrés.

La investigación fue desarrollada por científicos de la Universidad Abierta de los Países Bajos junto con otras instituciones europeas. Para obtener datos más precisos, recurrieron a una metodología basada en el seguimiento en tiempo real de las emociones de los participantes.

Un total de 188 propietarios de perros y gatos utilizaron una aplicación móvil durante cinco días consecutivos. A través de avisos aleatorios, los voluntarios debían informar sobre su estado emocional, los acontecimientos estresantes vividos y el grado de interacción mantenido con sus mascotas.

Variación de emociones

Gracias a miles de registros recopilados a lo largo del estudio, los expertos pudieron observar cómo variaban las emociones durante el día y qué relación guardaban esos cambios con la presencia de los animales de compañía.

Los resultados confirmaron que interactuar con perros y gatos suele asociarse con más emociones positivas, como satisfacción, entusiasmo o felicidad. Al mismo tiempo, se detectó una disminución de sensaciones negativas relacionadas con la ansiedad, la tristeza o la irritación.

Además, los investigadores no encontraron diferencias relevantes entre ambas especies. Aunque tradicionalmente se considera que los perros ofrecen un apoyo emocional superior por su carácter más sociable, los datos mostraron beneficios comparables entre perros y gatos.

La sorpresa llegó al analizar situaciones de estrés. Los científicos comprobaron que ni perros ni gatos lograban reducir de forma significativa el impacto emocional de acontecimientos desagradables o actividades especialmente exigentes para sus propietarios.

En el caso de los gatos apareció un hallazgo inesperado. Cuando los dueños atravesaban momentos de elevado estrés y aumentaban la interacción con sus felinos, las emociones negativas tendían a intensificarse en lugar de disminuir.

Los autores aclaran que esto no significa que los gatos sean perjudiciales para la salud mental. Una posible explicación es que las personas recurran más a ellos precisamente cuando ya se sienten peor, o que las expectativas de apoyo emocional no coincidan con la naturaleza más independiente de estos animales.