Siempre hay personas que parecen tenerlo todo claro. Hablan con seguridad, defienden sus ideas sin dudar y rara vez muestran inseguridad.
Sin embargo, la psicología invita a mirar más allá de esa primera impresión. Y es que detrás de algunas actitudes que pueden parecer de pura confianza puede esconderse algo mucho más delicado.
Así lo explica la psicóloga sanitaria Inmaculada de la Hera a EL ESPAÑOL, quien asegura que "uno de los hallazgos más interesantes de la psicología es que detrás de algunas conductas egocéntricas puede esconderse una autoestima sorprendentemente vulnerable".
Esto se percibe fácilmente en el día a día cuando vemos que algunas personas reaccionan con intensidad cuando se les corrige o que no llevan bien las opiniones diferentes.
Pues, según aclara la experta, no siempre se trata de orgullo, muchas veces es miedo a sentirse cuestionados.
"La seguridad genuina permite reconocer errores sin que ello suponga una amenaza personal. Por el contrario, cuando la autoestima depende excesivamente de la aprobación externa o de la sensación de superioridad, cualquier crítica puede vivirse como un ataque", aclara De la Hera.
Esto explica por qué para muchas personas una conversación aparentemente normal puede convertirse en un momento tenso.
Y es que sin quererlo, un comentario sin mala intención que alguien haga, puede ser interpretado como una crítica profunda a la identidad de la otra persona.
En esos casos la reacción suele ser rápida, enfado, defensa o incluso desprecio. Pero detrás, no siempre hay soberbia sino una necesidad de proteger algo más frágil de lo que parece.
Pues, "no están defendiendo únicamente una idea, están defendiendo la imagen que tienen de sí mismas", detalla la especialista.
Entender esto cambia la forma en la que miramos ciertas conductas.
Pues, no se trata de justificar actitudes dañinas, sino de "comprender que la autoestima no siempre es tan fuerte como aparenta".
Cuando se entiende este mecanismo, las relaciones se vuelven más claras, más empáticas y sobre todo más humanas.
