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Las claves

La ciudad burgalesa de Frías se asienta de forma inverosímil sobre el gran peñón rocoso de La Muela, una localidad de la comarca de Las Merindades que destaca por sus singulares casas colgadas que desafían la gravedad y su imponente puente fortificado sobre el río Ebro.

A pesar de contar con menos de 300 habitantes, mantiene con orgullo el título histórico de ser la ciudad más pequeña de España, con un espectacular paisaje urbano que está intrínsecamente ligado al valor geológico de su entorno, un área de enorme interés científico debido a su relieve kárstico y la presencia masiva de toba calcárea.

Esta roca porosa, formada por la precipitación del carbonato cálcico del agua sobre la vegetación a lo largo de milenios, no solo dio forma al peñón que sustenta la ciudad, sino que es el material clave utilizado por los constructores medievales.

Los geólogos destacan que la ligereza y facilidad de labra de la toba permitieron levantar estructuras elevadas y desafiantes al borde del abismo, convirtiendo a la localidad en un modelo excepcional de adaptación arquitectónica a la geomorfología del terreno.

La increíble geología de Frías

Ese interés científico de la zona no solamente es a nivel nacional, sino que se extiende al ámbito mundial y también al campo de la hidrología y la botánica, especialmente visibles en el desfiladero del río Molinar y las cercanas cascadas de Tobera.

Los expertos y ecólogos estudian este ecosistema fluvial debido a su microclima singular, el cual favorece una rica biodiversidad de musgos y comunidades vegetales adaptadas a la constante humedad y a los depósitos de travertino.

Estas formaciones vegetales y geológicas activas actúan como bioindicadores de la calidad del agua y del cambio climático regional, transformando los alrededores de Frías en una especie de laboratorio natural permanente para el estudio de la evolución de los paisajes kársticos fluviales.

Lo mejor es que, con el paso de los años, el turismo de naturaleza y el senderismo geológico han experimentado un notable auge en los últimos años. La integración de Frías dentro del Parque Natural de Montes Obarenses San Zadornil ofrece a los turistas una red de rutas accesibles que combinan la observación botánica, el avistamiento de aves rapaces y grandes desfiladeros.

Frías, con todo, no es una localidad como otra y es mucho más que solamente la ciudad más pequeña de España, puesto que posee un gran valor científico y geológico que aún a día de hoy maravilla a los expertos.