P. G. Santos
Publicada
Las claves

La promesa del éxito profesional podría estar construida sobre una renuncia silenciosa. Frente a la tradicional cultura del esfuerzo corporativo extremo, hay quienes desde la psicología plantean una nueva visión con la que transformar las prioridades del éxito financiero contemporáneo.

La psicóloga Erica Komisar defiende, en una entrevista en el pódcast Triggernometry, que el verdadero objetivo vital debe ser ganar más dinero trabajando menos. Esta premisa no busca el enriquecimiento ciego, sino garantizar la máxima presencia física al lado de los hijos.

Su planteamiento supone una inversión absoluta de la lógica económica que predomina en países como España. Mientras la sociedad empuja a realizar horas extraordinarias para progresar, Komisar aconseja una estrategia diferente: diseñar la carrera profesional específicamente para optimizar el tiempo disponible.

Una de las ideas más potentes de la analista radica en la pertenencia del tiempo fuera de la jornada laboral. Según advierte firmemente, las horas de descanso no son propias, sino que corresponden legítimamente al cuidado de los hijos.

Debe ser una prioridad

La experta lo aclara de forma tajante: cuando los padres regresan a casa por la noche, pertenecen por completo a sus niños. Los fines de semana no son para desconectar de ellos, sino para volcarse en su atención afectiva.

Este modelo combate directamente el grave vacío emocional que sufren muchos menores en la actualidad. Si las figuras de apego principal no están disponibles para interactuar de forma constante, la infancia busca desesperadamente estímulos sustitutos en el entorno digital.

De este modo, la omnipresente tecnología irrumpe con fuerza en el espacio del hogar familiar. Las pantallas se transforman en una peligrosa niñera artificial que llena las largas ausencias de los progenitores, sustituyendo la necesaria estimulación neurológica humana directa.

Frente al extendido mito corporativo del tiempo de calidad, la psicóloga reivindica con firmeza la cantidad. No basta con compartir breves momentos al final de la jornada; los niños necesitan una presencia real, prolongada, física y emocionalmente accesible siempre.

La propuesta exige reorientar por completo el concepto clásico de la ambición en el entorno laboral. El verdadero éxito profesional ya no se mide por ascensos infinitos o acumulación de cargos, sino por la conquista definitiva del tiempo libre con la familia.

Esta reestructuración mental puede resultar sumamente difícil de asumir para una sociedad competitiva. Muchos padres sienten resistencia al descubrir que sus necesidades individuales deben subordinarse temporalmente a las demandas emocionales de unos hijos en pleno proceso de desarrollo crítico.

Los beneficios psicológicos de este enfoque protector están respaldados por sólidas evidencias en neurobiología. La presencia continua reduce drásticamente los niveles de cortisol e incrementa la seguridad emocional del menor, previniendo futuros trastornos de ansiedad o depresión infantil.

El consejo final de Komisar es un llamamiento urgente a la acción individual consciente. Cualquier ajuste en los horarios, cambio de empleo o decisión financiera que facilite pasar más horas en el hogar debe considerarse una prioridad absoluta e irrenunciable.