J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Quienes conviven con un felino suelen preguntarse si existen diferencias reales entre machos y hembras más allá de su aspecto físico. La respuesta, según el veterinario Carlos Gutiérrez, es que sí las hay, aunque no siempre son tan marcadas como se cree.

El especialista explica que muchas de las conductas que tradicionalmente se asocian a los gatos macho o a las gatas están relacionadas con las hormonas y los periodos de celo. Por ello, cuando los animales están castrados, esas diferencias suelen reducirse considerablemente.

Durante el celo, los machos muestran comportamientos más evidentes. Es frecuente que intenten escapar de casa atraídos por las feromonas de las hembras y que incrementen el marcaje con orina para señalar su presencia frente a posibles competidores.

Las hembras, por su parte, suelen reaccionar de manera distinta en esa misma etapa. Según Gutiérrez, tienden a buscar más el contacto con las personas, demandan caricias con mayor frecuencia y acostumbran a permanecer más tiempo dentro del hogar.

No obstante, el veterinario recuerda que estas pautas no son absolutas. Aunque el marcaje suele asociarse principalmente a los machos, algunas gatas también pueden realizar esta conducta durante el celo, por lo que no se trata de una característica exclusiva.

Juego y territorio

Otra diferencia habitual aparece en la territorialidad. Los gatos macho, especialmente si no están castrados, suelen mostrarse más protectores con su espacio cuando detectan la presencia de otros felinos cerca de su territorio. Para reforzar ese control, también recurren con más frecuencia al marcaje.

Fuera de los periodos reproductivos, el comportamiento cambia notablemente. Gutiérrez señala que los machos acostumbran a ser más tranquilos, disfrutando de largas horas de descanso y mostrando una actitud más relajada en el día a día.

Las gatas, en cambio, suelen presentar una personalidad algo más activa e inquieta. Les gusta explorar su entorno con mayor frecuencia y, además, suelen aproximarse a situaciones nuevas o desconocidas con una dosis extra de prudencia.

También existen matices en la forma de relacionarse con el juego. Los machos suelen mantener durante más tiempo las actividades lúdicas y muestran una mayor predisposición a participar en juegos dinámicos, mientras que las hembras prefieren propuestas más suaves.

Aun así, el experto insiste en que estas diferencias son únicamente tendencias generales. De hecho, los estudios disponibles indican que la raza influye mucho más en el carácter de un gato que su sexo, condicionando aspectos como la sociabilidad, la confianza o la convivencia con otros animales.