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Las claves

Es una escena muy común en las casas. Un niño llega del colegio, deja la mochila en el suelo y corre a buscar a su gato para abrazarlo.

Un gesto que la mayor parte de las veces pasa desapercibido pero que en realidad, es mucho más importante de lo que imaginamos.

Cada vez más expertos coinciden en que convivir con animales durante la infancia no solo aporta alegría, sino que también ayuda a formar adultos más sensibles, empáticos y emocionalmente equilibrados.

Y es que, tal y como refleja uno de los últimos estudios de Fundación Affinity, desde muy pequeños, los niños que crecen con mascotas aprenden algo fundamental como es el cuidado de otro ser vivo.

Dar de comer a un gato, limpiarlo o simplemente estar pendiente de él enseña responsabilidad, pero también la capacidad de entender lo que el otro necesita.

Esa conexión diaria despierta valores como la empatía y la compasión, que luego se reflejan en la forma en la que se relacionan con amigos, compañeros o familiares.

Sin embargo no todo es aprendizaje en esta relación. Las mascotas también se convierten en refugio emocional. Y es que para muchos niños, un perro o un gato es ese "lugar seguro" al que acudir cuando algo no va bien.

Se ha observado que cerca del 46% de los niños los consideran su principal apoyo emocional después de sus padres. En momentos de tristeza, miedo o enfado, no es raro verles buscar consuelo en su animal, abrazarlo o simplemente quedarse a su lado para sentirse mejor.

Y en los días buenos, la historia no cambia demasiado… pero esta vez en clave de diversión.

Para muchos niños, las mascotas son compañeros de juego inseparables. Aproximadamente la mitad las ve como su mejor aliado en el tiempo libre, y sorprendentemente, ocho de cada diez niños entre 9 y 12 años prefieren jugar con su perro o gato antes que con videojuegos.

Quizás por eso, quienes han crecido con animales suelen recordar su infancia con una sensibilidad especial. Porque no solo han tenido una mascota con la que pasar el rato, han tenido un amigo siempre dispuesto a dar cariño sin pedir nada a cambio.